Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra Israel, e Israel respondió horas después con un poderoso bombardeo sobre Teherán, desoyendo el pedido expreso del presidente Donald Trump a Benjamin Netanyahu de que preservara el acuerdo de cese al fuego alcanzado en abril bajo mediación estadounidense.
Es el primer fuego cruzado directo entre ambas naciones desde ese acuerdo, y su ruptura reactivó la máxima tensión en Medio Oriente en el peor momento posible para la diplomacia de Washington. Irán ordenó el cierre inmediato del espacio aéreo alrededor del aeropuerto internacional Imán Jomeini de Teherán tras la contraofensiva israelí, que alcanzó y dañó infraestructuras en los suburbios de la capital, Karaj e Isfahan. Israel también bombardeó los suburbios del sur de Beirut, donde se reportaron al menos dos muertos y 11 heridos, otra acción que la Casa Blanca había solicitado evitar. Antes de la represalia israelí, Trump llamó por teléfono a Netanyahu para pedirle que no actuara; el premier israelí lo ignoró.
El ataque iraní se produjo en medio de las negociaciones para consolidar una tregua entre Israel y Líbano, en un momento en que Irán —principal aliado estratégico y financiero de Hezbolá— había advertido reiteradamente que no dejaría sin respuesta los ataques israelíes sobre Beirut. El comandante del Cuartel General Central iraní, Ali Abdollahi, ratificó que Israel recibirá golpes "cada vez más devastadores" si mantiene sus operaciones militares. Del lado israelí, el gobierno de Netanyahu convocó una reunión de seguridad de emergencia y el portavoz militar, general de brigada Effie Defrin, fue tajante: "Irán ha cometido un grave error". El jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, activó las órdenes de ataque pocas horas después, en una secuencia que confirmó que Tel Aviv ya había tomado la decisión independientemente de lo que dijera Washington.
El cruce de ataques configura el escenario más grave desde el inicio del conflicto y pone en jaque todo el edificio diplomático que Trump venía construyendo con enorme esfuerzo en las últimas semanas: el acuerdo Israel-Líbano firmado en Washington apenas cuatro días atrás, las negociaciones con Irán sobre el memorando de paz de 14 puntos y la posibilidad de una reunión entre Trump y el líder supremo iraní Mojtaba Jamenei. El Comando Central de EE.UU. declaró que sus fuerzas en Medio Oriente permanecen "vigilantes y listas", y la embajada estadounidense en Israel ordenó el resguardo de su personal. Israel suspendió las clases y actividades educativas para el lunes y aplazó los exámenes finales bajo las directivas de emergencia del Comando del Frente Interno, en señal de que el gobierno considera que la escalada no ha terminado.