El Gobierno de Estados Unidos ordenó el despliegue de un tercer grupo de ataque de portaaviones y la movilización de entre 9.000 y 10.000 efectivos adicionales hacia la región de Medio Oriente. De acuerdo con fuentes del Departamento de Defensa citadas por The Wall Street Journal, el portaaviones USS Theodore Roosevelt zarpó de su base naval en San Diego para sumarse a las operaciones de la flota junto al USS George H.W. Bush y el USS George Washington.
El arribo de los buques de guerra, aviones de combate e infantes de marina está previsto para finales de noviembre, marcando la primera vez desde abril en que Washington mantendrá simultáneamente tres grupos de ataque navales desplegados en la zona.
El refuerzo de las capacidades militares se produce en un escenario de creciente tensión diplomática y militar.
El presidente Donald Trump renovó sus advertencias públicas desde la Casa Blanca al afirmar que Irán "dejará de existir" si no suscribe un acuerdo internacional sobre su programa nuclear, señalando que contempla la posibilidad de intensificar las operaciones de bombardeo tras la celebración de las elecciones de mitad de mandato. Asimismo, el mandatario estadounidense desestimó los informes periodísticos sobre una presunta escasez de suministros en los arsenales de las Fuerzas Armadas, calificándolos de desinformación.
La decisión estratégica del Pentágono coincide además con las investigaciones sobre el reciente ataque dentro del vuelo de la aerolínea Flydubai, un incidente que las autoridades de inteligencia de Estados Unidos e Israel analizan ante la hipótesis de una posible vinculación con la Guardia Revolucionaria de Teherán.
Con la llegada del nuevo contingente militar, la administración estadounidense busca consolidar una posición de disuasión frente a la red de aliados iraníes y garantizar la seguridad de las rutas marítimas e infraestructuras aliadas en Medio Oriente.