Una filtración de documentos internos del Pentágono, difundida originalmente por la agencia Reuters, reveló que la administración Trump evalúa retirar el respaldo diplomático que históricamente ha brindado a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. La medida se enmarcaría en una serie de represalias diplomáticas contra el gobierno del primer ministro Keir Starmer, a quien Trump ha criticado con dureza por su negativa a participar en las operaciones militares contra Irán.
Según los documentos, Washington estudia revisar su posición respecto de las llamadas "posesiones imperiales" europeas, en lo que constituiría un cambio histórico en la relación bilateral entre ambas potencias anglosajonas.
La postura actual del Departamento de Estado reconoce formalmente la administración de facto del Reino Unido sobre el archipiélago del Atlántico Sur, aunque admite la existencia del reclamo de soberanía argentino. Un eventual viraje implicaría un guiño de enorme peso simbólico y diplomático hacia Buenos Aires, en un momento en que la sintonía entre la Casa Blanca y el gobierno de Javier Milei atraviesa su punto más alto. Esta semana, al concluir su visita al país, el subsecretario de Estado para Seguridad Internacional, Thomas G. DiNanno, elogió el "compromiso de Argentina para enfrentar el terrorismo respaldado por Irán" y anticipó una ampliación en la asistencia militar, de ciberdefensa y de adiestramiento para las fuerzas locales.
El posible movimiento de Washington añade una nueva dimensión geopolítica al conflicto en Medio Oriente, cuyas consecuencias se extienden cada vez más lejos de la región. Para la Argentina, la perspectiva de contar con el respaldo —o al menos la neutralidad— de Estados Unidos en la disputa por las Malvinas representaría un quiebre sin precedentes desde la guerra de 1982, cuando Washington terminó inclinándose hacia Londres. El escenario, aún en evaluación según los documentos filtrados, pone en evidencia que Trump está dispuesto a utilizar todas las palancas diplomáticas disponibles para castigar a los aliados que se niegan a acompañarlo en su campaña contra Teherán.