En medio de la tragedia que atraviesa Venezuela por los terremotos y réplicas, dejando miles de muertos y desaparecidos, un fenómeno inusual sorprendió y causó temor en la población.
Se trataba de un cielo llamativo, de tonos rojos, naranjas y violetas que sorprendió a los habitantes de Caracas y ciudades cercanas, pocos días después de la tragedia.
Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y despertaron preocupación, ya que muchas personas relacionaron el fenómeno con la reciente actividad sísmica.
Sin embargo, especialistas explicaron que no existe vínculo entre el color del cielo y los terremotos. Se trata de un fenómeno atmosférico conocido como "candilazo", que ocurre al atardecer o al amanecer cuando la luz solar atraviesa una mayor cantidad de partículas en la atmósfera.
Un hecho natural
El fenómeno también conocido como "arrebol crepuscular", fue explicado por el meteorólogo José Miguel Viñas, consultor de la Organización Meteorológica Mundial.
Según explicó este experto, se trata de una manifestación natural producto de "la dispersión de la luz de la puesta de sol al interponerse en su camino una capa nubosa".
"En ausencia de nubes, normalmente, la intensidad de los colores rojizos y anaranjados es mayor en las puestas de sol que en las salidas, debido a la mayor presencia de partículas suspendidas en el aire por la tarde, ya que durante el día la agitación turbulenta es mayor en las cercanías del suelo que por la noche, escapando a la atmósfera una mayor cantidad de materiales dispersantes de la luz", concluyó.
En esas condiciones, los tonos azules y violetas se dispersan, mientras predominan los colores rojizos, anaranjados y púrpuras, generando el impactante paisaje.
Aunque la coincidencia con los sismos alimentó rumores y miedo en el mundo, los expertos insistieron en que el fenómeno es completamente natural y no representa un riesgo adicional ni constituye una señal relacionada con la actividad sísmica.