El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, votó este domingo por la mañana en la ciudad de San Pablo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en un esfuerzo por revertir la ventaja obtenida en la primera vuelta por su rival, el senador del Partido Liberal Flávio Bolsonaro.
Tras salir de la mesa de sufragio, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) expresó un emotivo agradecimiento al electorado por la contención recibida durante la campaña, destacando que el respaldo del pueblo brasileño constituyó «un ejército de la democracia» frente a una de las contiendas más complejas de la historia reciente del país.
Durante sus declaraciones a la prensa, el jefe de Estado denunció episodios de violencia ejercidos por sectores de la militancia opositora y enfatizó la necesidad de mantener la convivencia pacífica a pesar de las divergencias ideológicas.
Asimismo, Lula dirigió duras críticas hacia su contrincante, acusándolo de recurrir de forma recurrente a la desinformación y cuestionando abiertamente sus credenciales éticas al señalar ante las cámaras que confiaba en que el electorado brasileño no optaría por una propuesta de ese perfil.
En vísperas de cumplir 81 años y con casi medio siglo de trayectoria desde sus orígenes como líder sindical obrero, el exdirigente busca consolidar un inédito cuarto mandato en el Palacio del Planalto. La jornada electoral fue catalogada por el mandatario como «sagrada» para el futuro institucional y social de Brasil, en un balotaje histórico que define el modelo de desarrollo, la política de seguridad y la proyección diplomática de la principal economía de América Latina.