El primer ministro Benjamin Netanyahu salió a reclamar el crédito político del acuerdo de paz en Medio Oriente con un mensaje de victoria contundente: "Lo más importante es que salvamos al Estado de Israel de la amenaza de la aniquilación nuclear", declaró en una conferencia de prensa televisada, en sus primeras palabras públicas tras el anuncio del memorando de entendimiento firmado electrónicamente por Trump, Vance y el presidente del Parlamento iraní. "¿Y qué significaría eso? Significaría que millones de ciudadanos israelíes —ustedes, que me escuchan ahora— todos ustedes estarían en grave peligro de muerte masiva", afirmó Netanyahu, subrayando que durante años Israel "evitó afrontar este peligro de aniquilación". La declaración contrasta con el rol que el propio premier jugó en el proceso: fue Netanyahu quien ignoró los pedidos de Trump de detener los bombardeos sobre Beirut, quien desoyó al mandatario para atacar Teherán hace apenas una semana, y quien quedó excluido de la firma del memorando que ahora reivindica como un éxito propio.
La postura de Netanyahu respecto al Líbano introduce además una fuente de tensión con el acuerdo recién firmado. Un portavoz de su oficina declaró que Israel "seguirá defendiéndose de cualquier amenaza a su seguridad", y el propio premier subrayó que sus tropas "permanecerán en las zonas de seguridad el tiempo que sea necesario para proteger al país", en referencia a las posiciones que Israel ocupa en Gaza, el Líbano y Siria. Irán, por su parte, ha insistido en que cualquier acuerdo definitivo debe incluir el cese de los combates en el Líbano, lo que convierte la presencia israelí en ese territorio en uno de los principales obstáculos para la siguiente fase de negociaciones. Un alto funcionario estadounidense intentó despejar la ambigüedad al aclarar que la retirada de Israel del Líbano "no es una condición del memorando" y que el acuerdo "es un alto el fuego" que se espera que todas las partes respeten.
El mismo funcionario trazó sin embargo una línea clara sobre los límites de la libertad de acción israelí: "Si Irán no logra controlar a Hezbolá y ataca posiciones o ciudades israelíes, Israel tendrá derecho a defenderse y responder". La fórmula deja a Netanyahu con margen para seguir operando en el Líbano bajo el argumento de la autodefensa, pero lo subordina a la capacidad —o incapacidad— de Teherán para contener a su aliado. El memorando se firmará oficialmente el viernes 19 de junio en Ginebra con Pakistán como anfitrión, en una ceremonia en la que Israel tampoco tendrá representación formal. Para Netanyahu, el desafío de las próximas semanas será convertir la narrativa de la "salvación nuclear" en capital político interno, mientras navega la tensión entre un aliado estadounidense que negoció la paz sin él y un Líbano donde sus tropas siguen desplegadas sin fecha de salida.