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Reino Unido en crisis: Escocia, Gales e Irlanda del Norte desafían a Londres

El reclamo conjunto de Escocia, Gales e Irlanda del Norte abre un nuevo escenario para el Reino Unido, atravesado por el Brexit, la relación con Europa y una disputa que también tiene impacto geopolítico en el Atlántico Sur.

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Mientras el Reino Unido abandonó la Unión Europea, los movimientos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte vuelven a mirar hacia Europa.

El Reino Unido atraviesa uno de los momentos políticos más complejos de las últimas décadas. Por primera vez, Escocia, Gales e Irlanda del Norte unificaron sus reclamos y reivindicaron su derecho a la autodeterminación, planteando la necesidad de modificar las reglas de su relación con Londres.

No significa que el Reino Unido vaya a desaparecer ni que la independencia de estos territorios sea inminente. Es, más bien, el comienzo de un proceso que, si avanza, puede durar muchos años. Pero el dato político es relevante: hasta ahora, cada uno había transitado sus propias discusiones y hoy aparecen juntos.

El contexto ayuda a explicar este movimiento. El Brexit fue un punto de inflexión. En 2016 Escocia e Irlanda del Norte votaron mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea y, sin embargo, quedaron fuera junto con el resto del Reino Unido.

Después llegaron años de inestabilidad política, dificultades económicas y cambios de gobierno. Este contexto podria lleva a que Westminster revisará decisiones tomadas durante la última década y preguntarse nuevamente qué lugar quiere ocupar en Europa y en el mundo. 

La cuestión europea es central. Mientras el Reino Unido abandonó la Unión Europea, los movimientos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte vuelven a mirar hacia Europa. Es una paradoja que no puede ignorarse. 

Escocia ya tuvo un referéndum de independencia en 2014, que terminó con la permanencia dentro del Reino Unido. Irlanda del Norte tiene, en cambio, un mecanismo propio establecido por los acuerdos de 1998 para eventualmente decidir sobre una reunificación con Irlanda. Gales representa una novedad mayor dentro de esta coordinación. Son caminos diferentes, pero ahora existe un punto de encuentro: la discusión sobre el futuro de la unión.

Y esto también tiene una dimensión geopolítica. El Reino Unido continúa siendo una potencia importante, pero su relación con Estados Unidos y Europa está cambiando. Al mismo tiempo, Washington mira cada vez con mayor atención el Atlántico Sur y la presencia de China en la región.

Por eso, Malvinas también forma parte de un tablero más amplio. El respaldo estadounidense a determinados planteos argentinos no puede explicarse solamente por simpatía coyunturales. Hay intereses estratégicos vinculados con el Atlántico Sur, la Antártida y la competencia global con China que pesan cada vez mas en la estrategia de seguridad de Estados Undios.

El Reino Unido no está a punto de desaparecer. Pero sí enfrenta una pregunta que durante mucho tiempo parecía impensable: ¿puede sostenerse tal como la conocimos?

La respuesta llevará tiempo. Lo que cambió es que Escocia, Gales e Irlanda del Norte ya decidieron plantear juntos esa discusión.

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