El balance del temporal que azota el norte de Chile desde el 15 de julio se agravó con 10 muertos confirmados, 4 desaparecidos, 2.281 damnificados y 104.271 personas aisladas, según informaron el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, y la directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Alicia Cebrián. Las regiones desérticas de Atacama y Coquimbo, donde las lluvias extremas son altamente inusuales, concentran los mayores daños: 81 viviendas fueron destruidas, 2.661 presentan daños mayores, 18.957 registran daños menores y otras 1.771 permanecen en evaluación. El ejército debió desplegar tractores para rescatar personas atrapadas en inundaciones y helicópteros para sacar damnificados desde los techos de sus casas en áreas rurales de Coquimbo. "Hay barrios llenos de barro, de agua, inundados, personas que han perdido sus casas, sus enseres, gente que está con mucha angustia", describió el gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá, a la AFP.
El fenómeno superó todos los registros recientes de la zona. El gobernador Juliá señaló que el último año con lluvias intensas comparables fue 1997, pero que "esta vez superó con creces lo que pasó en ese entonces", en una región que por su condición desértica no está preparada para absorber precipitaciones de esta magnitud. El subsecretario Pavez había descrito el episodio el lunes como "anormal y extremo" al recordar que lo que normalmente llueve en un mes cayó en una hora. La alarma meteorológica de la Dirección Meteorológica de Chile se mantuvo vigente este martes por precipitaciones intensas en la provincia de Huasco, y las clases fueron suspendidas en toda la Región de Valparaíso continental. En materia eléctrica, el número de clientes sin luz bajó de 128.745 a 118.905 entre la tarde del lunes y la mañana del martes, en una señal de recuperación parcial de los servicios.
El presidente José Antonio Kast viajó el lunes a Coquimbo para supervisar en terreno la respuesta al desastre, tras haber declarado el estado de catástrofe en esa región y en la Provincia de Huasco, y aprovechó para reconocer el trabajo de las Fuerzas Armadas y la policía en las zonas más aisladas. El temporal chileno se inscribe en una semana de emergencias climáticas simultáneas en el continente: Venezuela sigue recuperándose de los terremotos del 24 de junio con más de 5.200 muertos, y la ola de calor que golpeó Europa dejó decenas de víctimas en Francia y desencadenó incendios en España. La acumulación de fenómenos extremos en distintos puntos del planeta en un lapso tan breve reaviva el debate sobre la adaptación de la infraestructura y los sistemas de alerta a una crisis climática que cada año supera sus propios límites.