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Trump acusó a China de robar datos de 220 millones de votantes y desató una nueva crisis

El discurso en horario central contradice una evaluación de inteligencia de 2021 que no encontró evidencia de interferencia extranjera; demócratas lo calificaron de intento de "socavar futuras elecciones".

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Por Redacción

Viernes, 17 de julio de 2026 a las 08:38
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Trump tiene previsto visitar China en septiembre

El presidente Donald Trump utilizó un discurso de 25 minutos en horario estelar desde la Casa Blanca para acusar a China de haber perpetrado "la mayor vulneración de datos electorales de la historia" a partir de los comicios de 2020, que el líder republicano perdió ante Joe Biden. Según Trump, Pekín obtuvo ilegalmente los registros de 220 millones de votantes estadounidenses —nombres, direcciones, teléfonos y afiliaciones políticas— y asignó una unidad de explotación de datos específicamente para ese proyecto.

Anunció además la publicación de documentos clasificados en el sitio web de la Casa Blanca y acusó a miembros del "estado profundo" dentro de las agencias de inteligencia de haber ocultado deliberadamente la información al presidente y al pueblo estadounidense. Las acusaciones contradicen directamente una evaluación no clasificada de la comunidad de inteligencia de 2021 que no encontró indicios de que ningún actor extranjero hubiera intentado o logrado alterar "ningún aspecto técnico" de las elecciones de 2020, incluyendo registros de votantes, boletas y recuentos.

China rechazó las acusaciones con dureza. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, calificó las afirmaciones de Trump de "puras invenciones y calumnias maliciosas que desde hace mucho tiempo se ha demostrado que carecen de fundamento", instó a Washington a hacer "autocrítica" sobre su propia historia de interferencia en asuntos internos de otros países y llamó a Estados Unidos a contribuir al desarrollo de las relaciones bilaterales "en lugar de usar a China como tema de campaña electoral".

El portavoz evitó responder si las declaraciones de Trump tendrán implicaciones sobre la visita de Xi Jinping a Estados Unidos, prevista para finales de septiembre. El discurso también generó una crisis mediática interna: NBC, ABC y CNN se negaron a transmitirlo en vivo ante el dilema de difundir afirmaciones sin respaldo probatorio, lo que provocó que Trump arremetiera contra esas cadenas y amenazara con la revocación de sus licencias. Fox News fue el único canal que lo emitió sin interrupciones.

El discurso, que llega a menos de cuatro meses de las elecciones de medio término de noviembre, tiene una lectura política transparente: Trump busca instalar la narrativa de la interferencia china como marco para cuestionar la legitimidad del sistema electoral antes de los comicios, siguiendo el mismo patrón que aplicó tras su derrota de 2020.

Los demócratas fueron directos en su diagnóstico. El senador Chuck Schumer lo calificó de "falsedades recicladas" y señaló que los estadounidenses quieren que sus líderes aborden "la inflación persistente, los comestibles caros y el alza en los precios del combustible". El senador Dick Durbin fue más alarmista: "Es un intento peligroso de resucitar mentiras desacreditadas para socavar futuras elecciones antes de que se emita un solo voto". Los documentos publicados por la Casa Blanca, fuertemente censurados, fueron descritos por The New York Times como "mucho más cautelosos en sus conclusiones" que las afirmaciones del propio presidente.

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