El presidente Donald Trump anunció que la Junta de Paz para Gaza —el organismo que él mismo preside para supervisar el alto el fuego acordado en octubre—alcanzó un acuerdo para el "desarme completo" de Hamás y todas las demás facciones armadas en la Franja, en lo que calificó de "un paso crucial para que Gaza quede finalmente bajo el gobierno de una nueva administración palestina". Según el pacto, negociado en El Cairo con mediación de Egipto, Qatar y Turquía, Hamás entregaría gradualmente sus armas durante ocho meses al Comité Nacional de tecnócratas palestinos supervisado por la Junta de Paz, que tiene previsto asumir la administración cotidiana de la Franja en sustitución del movimiento terrorista. Trump precisó que a medida que se complete el desarme, las fuerzas israelíes se retirarán y una Fuerza Internacional de Estabilización —liderada por Marruecos— trabajará junto a una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad. "Al mismo tiempo, Israel tendrá la seguridad que merece, con Gaza dejando de ser utilizada como base para ataques terroristas", afirmó en Truth Social.
Sin embargo, las reacciones de las otras partes involucradas matizan fuertemente el optimismo de Trump. El negociador de Hamás Ghazi Hamad fue explícito: el grupo solo aplicará el pacto si el ejército israelí cumple sus propias obligaciones, comenzando por una nueva retirada militar y permitiendo la entrada de materiales para la reconstrucción de Gaza. El gobierno de Netanyahu no se pronunció públicamente sobre el acuerdo, pero fuentes oficiales israelíes lo cuestionaron antes de que se formalizara: "Israel exige el desarme completo de Hamás, incluida la retirada de armas de Gaza y la desmilitarización total de la Franja como condición previa para cualquier proceso. El documento de 15 puntos no ofrece una respuesta satisfactoria", señaló bajo anonimato una fuente oficial.
El acuerdo contempla que el desarme se prepare en un plazo de 14 días, con posibles prórrogas sujetas a aprobación internacional, y que la primera condición para avanzar sea un cese completo de operaciones militares y el cumplimiento del alto el fuego por todas las partes. La brecha entre ese requisito y la realidad en el terreno es enorme: los bombardeos israelíes son diarios desde que Hamás entregó los últimos rehenes del ataque de octubre de 2023, la entrada de ayuda humanitaria sigue restringida y Netanyahu ordenó unilateralmente en mayo avanzar hasta controlar el 70% de Gaza, superando lo estipulado en el acuerdo original. Trump presenta el pacto como "un hito importante" en su plan de 20 puntos para Gaza, pero la historia de este conflicto sugiere que la distancia entre un anuncio en Truth Social y un desarme real en la Franja puede medirse en meses o años de negociaciones que aún no comenzaron.