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Trump dijo que el tirador abatido frente a la Casa Blanca tenía "antecedentes violentos y una obsesión" con el edificio

Nasire Best, de 21 años, abrió fuego contra un puesto de control del Servicio Secreto y murió en un hospital; en tanto, un transeúnte resultó herido.Trump usó el episodio para defender sus polémicas obras en el ala Este.

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Trump elogió la respuesta de las fuerzas de seguridad

El presidente Donald Trump rompió el silencio para referirse al tiroteo del sábado frente a la Casa Blanca, atribuyendo el ataque a una "posible obsesión" del agresor con la residencia oficial y aprovechando el episodio para defender las controvertidas reformas de infraestructura que impulsa en el edificio. El atacante fue identificado como Nasire Best, un joven de 21 años con antecedentes psiquiátricos y violentos, que extrajo un arma de fuego de su bolso y comenzó a disparar contra un puesto de control del Servicio Secreto en la intersección de Pennsylvania Avenue y la calle 17. Las fuerzas federales respondieron de inmediato, hiriendo de gravedad al sospechoso, quien falleció posteriormente en un hospital de la zona. Un transeúnte resultó herido durante el intercambio de disparos, que incluyó entre 20 y 30 detonaciones cerca del jardín Este y obligó al confinamiento de los equipos de prensa que cubrían las negociaciones diplomáticas con Irán.

El episodio representa el segundo incidente armado en las inmediaciones del presidente en menos de treinta días

En Truth Social, Trump elogió la respuesta de las fuerzas de seguridad: "Gracias a nuestro excelente Servicio Secreto y a las fuerzas del orden por la rápida y profesional actuación de esta noche contra un hombre armado cerca de la Casa Blanca, quien tenía antecedentes violentos y una posible obsesión con el edificio más preciado de nuestro país", escribió. El mandatario no desaprovechó la ocasión para vincular el incidente con su proyecto de construcción de un lujoso salón de baile en el ala Este de la Casa Blanca, actualmente paralizado por una resolución judicial. "Demuestra la importancia de que todos los futuros presidentes cuenten con el que será el espacio más seguro de su tipo jamás construido en Washington, D.C.", argumentó, describiendo la obra como diseñada con blindaje específico contra ataques de drones y en colaboración con las fuerzas armadas y el Servicio Secreto.

El episodio representa el segundo incidente armado en las inmediaciones del presidente en menos de treinta días, tras el intento de magnicidio del 25 de abril durante la Cena de Corresponsales en el Hotel Washington Hilton, donde Cole Tomas Allen —quien se declaró inocente— disparó contra agentes del Servicio Secreto con la intención de llegar al salón donde se encontraban Trump y el vicepresidente JD Vance. La acumulación de incidentes violentos alrededor de la Casa Blanca en tan poco tiempo no tiene precedentes recientes y coloca bajo una presión inédita tanto al Servicio Secreto como a las autoridades encargadas de evaluar las amenazas contra el presidente, en un clima político que Trump describe como de "obsesión" pero que los analistas de seguridad leen como un fenómeno de violencia política en escalada.

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