El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, confirmó que especialistas enviados por el Vaticano ya recorrieron el país para reconocer posibles escenarios de una eventual visita del papa León XIV y comenzar a evaluar la logística que demanda un desplazamiento de esa magnitud. Sin embargo, fue enfático en marcar la distancia entre lo que circula en los medios y lo que el Episcopado maneja formalmente: "Son hipótesis. Nosotros todavía estamos esperando la confirmación general, que es la más importante", dijo en diálogo con Radio Mitre, tras recibir en el aeropuerto de Ezeiza al nuevo nuncio apostólico de la Santa Sede, monseñor Michael Wallace Banach. Cuando le mencionaron el 9 de noviembre como posible fecha de llegada, Colombo lo frenó con humor: "Estamos todavía peor que yo con el desembarco". Sobre la duración de la escala argentina, no confirmó ni desmintió la versión de tres días, pero fue claro en su deseo: "Nos gustaría más. Sabemos que la Argentina es muy larga y muy ancha y tenemos realidades, culturas, regiones tan distintas que sería hermoso poderlas conocer de primera mano".
El arzobispo de Mendoza explicó que alrededor de un viaje papal se despliega un engranaje que incluye seguridad, representantes de distintas áreas del Vaticano y hasta ochenta corresponsales acreditados que acompañan al pontífice en cada gira. La definición del itinerario argentino dependerá además de cómo se articule con los otros dos destinos de la gira latinoamericana: Perú —cuya visita ya fue confirmada por el presidente Balcázar para la primera quincena de noviembre— y Uruguay, donde las cancillerías trabajan activamente para sumar a Montevideo al recorrido. "Hay que ver cómo se compagina con Perú y Uruguay", precisó Colombo, encuadrando la Argentina como una escala dentro de una gira mayor que aún está en proceso de diseño. El arzobispo también expresó la expectativa de que una primera visita abra la puerta a futuras: "Sabemos que es el comienzo de su pontificado y que seguramente tendremos otra oportunidad para un bis, si Dios quiere".
La entrevista de Colombo tuvo además un condimento personal: el nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach —un diplomático estadounidense con décadas de experiencia en Bolivia, Suiza, Papúa Nueva Guinea y Hungría— resultó ser compañero de estudios del propio Colombo en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. "Evocábamos profesores comunes", contó el arzobispo, describiendo al nuevo representante de la Santa Sede como "una persona muy sencilla, muy jovial, con mucho humor" que habla castellano "muy fluidamente". La llegada de Banach a Buenos Aires en el mismo día en que se confirma la avanzada vaticana refuerza la señal de que el Vaticano está tomando en serio la logística de una visita que, de concretarse, sería el acontecimiento religioso más importante de la Argentina en décadas y el primero de un papa a su tierra desde la visita de Juan Pablo II en 1987.