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Washington le reclamó a Javier Milei el cierre de la base china en Neuquén

Santiago Caputo viajó a Estados Unidos para ratificar el alineamiento geopolítico argentino con la administración Trump. La NSA califica la instalación patagónica como un centro de espionaje.

Viernes, 15 de mayo de 2026 a las 17:20
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EEUU pidió clausurar la estación espacial china ubicada en Bajada del Agrio, provincia de Neuquén

El asesor presidencial Santiago Caputo completó esta semana una visita de 48 horas a Washington, invitado por la administración de Donald Trump. Su agenda incluyó reuniones con Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional para América Latina, y con funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado. El mandato de Javier Milei era claro: ratificar el alineamiento de Argentina con la agenda geopolítica estadounidense en un mundo cada vez más fracturado por la disputa entre Washington y Beijing.

Uno de los momentos más tensos de la gira tuvo nombre propio patagónico. Un influyente asesor de Trump le transmitió a Caputo el pedido expreso de clausurar la estación espacial china ubicada en Bajada del Agrio, provincia de Neuquén. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) considera que esa instalación, habilitada en 2017 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, funciona como un centro de espionaje cuyo principal objetivo son los propios Estados Unidos. Un reporte del Congreso norteamericano, publicado a fines de febrero, ya había señalado que la antena de 35 metros que opera en el predio es capaz de captar señales de satélites extranjeros y transferir datos directamente a la red del Ejército chino.

Caputo respondió que existe un contrato bilateral vigente entre Argentina y China, y advirtió que una ruptura abrupta podría generar costos diplomáticos y económicos para el país. La estación, instalada en unas 200 hectáreas cedidas por 50 años y sin pago de impuestos, fue construida a partir de 2014 con una inversión superior a los 50 millones de dólares. Aunque el acuerdo original estipulaba un uso exclusivamente civil, el informe del Congreso estadounidense señaló que nunca se estableció ningún mecanismo de supervisión para verificarlo.

Más allá de la base, los funcionarios estadounidenses expresaron su preocupación por la ofensiva china sobre los recursos estratégicos argentinos: un posible puerto de aguas profundas en la Patagonia, inversiones en litio y uranio, y proyectos de infraestructura tecnológica. A cambio, Washington ofreció su propio esquema de seducción: acuerdos bilaterales sobre minerales críticos, el Escudo de las Américas y una orden ejecutiva de Trump que combina casi 1.700 millones de dólares en financiamiento privado con un préstamo de 10.000 millones del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos. Argentina, con sus reservas de litio y otros minerales críticos, aparece como una pieza clave en ese tablero.

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