El auge de las compras puerta a puerta sigue ganando terreno en Argentina y ya genera preocupación entre los shoppings, el comercio y la industria nacional. Según un informe de la consultora Analytica, en junio las importaciones realizadas a través de servicios courier alcanzaron los 125 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual del 73,8% y un nuevo récord histórico.
El volumen incluso superó el máximo anterior, registrado en abril con 118 millones de dólares, y el salto es aún mayor si se compara con junio de 2024, antes de la flexibilización del régimen: las compras aumentaron 641,5%.
En el acumulado del primer semestre, las importaciones por esta vía sumaron 643 millones de dólares, un incremento del 104,2% respecto del mismo período del año anterior, quedando apenas 251 millones de dólares por debajo de todo lo importado durante 2025.
El crecimiento responde a una combinación de factores, entre ellos la estabilidad del tipo de cambio, la recuperación del salario privado registrado medido en dólares y los cambios implementados por el Gobierno nacional para facilitar las compras internacionales.
Entre las modificaciones más relevantes figura la equiparación de las condiciones entre Correo Argentino y los couriers privados, además del aumento de la franquicia libre de impuestos de 50 a 400 dólares por envío, con un límite de cinco operaciones anuales. También se amplió el monto permitido hasta 3.000 dólares, abonando los aranceles correspondientes.
Aunque estas operaciones representan apenas el 1,8% del total de las importaciones del país, el impacto sobre determinados sectores ya resulta significativo. De acuerdo con el informe, el volumen mensual de productos que ingresan por courier equivale aproximadamente al 40% de las ventas de rubros como indumentaria, artículos deportivos, electrónica, muebles, decoración y juguetes en los principales centros comerciales del país.
Uno de los efectos más visibles fue la caída de los precios relativos de varios bienes. Los electrodomésticos son actualmente 57% más baratos que el promedio de la economía y la indumentaria se ubica 42% por debajo, los niveles más bajos registrados desde al menos 2012.
Sin embargo, el beneficio no alcanza de la misma manera a todos los consumidores. Los alimentos, las bebidas y los servicios básicos mantienen aumentos muy superiores, por lo que los hogares de menores ingresos destinan gran parte de sus recursos a esos rubros y aprovechan menos el abaratamiento de los bienes durables.
Al mismo tiempo, el comercio y la industria local muestran señales de deterioro. Entre enero y mayo, el sector comercial registró una caída interanual del 1,7% y ya se encuentra 4,8% por debajo de los niveles de 2023.
Desde noviembre de ese año también se perdieron 9.413 puestos de trabajo en la actividad comercial y desaparecieron 7.567 empleadores. En la industria, algunos de los rubros más afectados fueron los equipos informáticos y de comunicaciones, los tejidos textiles y los electrodomésticos, que exhiben sus niveles de producción más bajos de la última década.