El presidente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), Sergio Maldonado, presentó su renuncia en medio de un escenario crítico para la cobertura sanitaria de militares, retirados y sus familias. La salida se suma a una serie de cambios en un área atravesada por problemas estructurales, deudas acumuladas y conflictos internos. La OSFA fue creada por el Gobierno tras la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas, en un intento por reorganizar el sistema. Sin embargo, la transición todavía no logró estabilizar el funcionamiento, y desde el oficialismo reconocen que la crisis sigue abierta y sin solución de fondo.
Según fuentes cercanas, en la renuncia también influyó el impacto que generó en la estructura militar el suicidio del suboficial retirado Carlos Vázquez, en un contexto de creciente malestar entre afiliados y prestadores.
Los datos oficiales reflejan la magnitud del problema. El Ministerio de Defensa informó que la deuda del IOSFA al 31 de marzo de 2026 supera los $248.600 millones, con un fuerte peso en gastos prestacionales, reintegros y préstamos. Este nivel de pasivo marca una aceleración significativa en el último año, ya que en 2025 se había estimado en $120.000 millones.
En ese marco, el Gobierno sostiene que la crisis no podía resolverse con cambios administrativos y que responde a causas estructurales. También detalló que más de 523.000 afiliados dependían del sistema, de los cuales más de 331.000 fueron transferidos a la nueva OSFA.
Además, el esquema financiero incluye préstamos del Instituto de Ayuda Financiera (IAF), con tasas elevadas, y un plan de pagos que prioriza deudas judicializadas, lo que limita el margen de maniobra para normalizar prestaciones.
En paralelo, el ministro de Defensa, Luis Petri, había solicitado un informe integral sobre la situación del organismo, mientras que su sucesor, Carlos Presti, pidió una auditoría a la SIGEN para evaluar el estado real del sistema.
Por el momento, el Gobierno no definió quién reemplazará a Maldonado, en un contexto donde la prioridad sigue siendo contener la crisis y garantizar la continuidad del servicio.