La historia de Lucas Gámez mantuvo en vilo a dos países durante más de dos semanas. El niño, de 9 años, había quedado atrapado cuando colapsó el edificio donde se encontraba junto a familiares en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio pasado. Los rescatistas realizaron tareas contrarreloj para intentar encontrarlo con vida, pero las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo del menor, una noticia que provocó profundo dolor entre sus familiares y en la comunidad argentina que acompañó el caso desde el primer momento.
Un símbolo de esperanza en medio de la tragedia
La búsqueda de Lucas Gámez se había convertido en uno de los casos más emblemáticos tras los terremotos que dejaron miles de muertos, heridos y desaparecidos en Venezuela. La familia había sostenido la esperanza de encontrarlo con vida, especialmente después de conocerse rescates exitosos de personas que permanecieron varios días atrapadas bajo estructuras colapsadas.
Su madre, Blanca Martínez Coronado, había encabezado reiterados pedidos de oración y mensajes públicos para mantener activa la búsqueda. Incluso el cumpleaños número nueve del niño fue acompañado por cadenas de solidaridad en distintos puntos de Argentina y Venezuela.
Esta vez, no hubo milagro.
El impacto de una tragedia que sigue dejando víctimas
El doble terremoto ocurrido el 24 de junio provocó una crisis humanitaria de gran magnitud. Miles de personas quedaron sin hogar y los equipos de rescate continúan trabajando en distintas zonas afectadas ante la posibilidad de encontrar más víctimas entre los escombros.
La confirmación de la muerte del pequeño Lucas pone fin a una búsqueda que había generado expectativa en toda la región y deja una profunda conmoción entre quienes siguieron cada avance del operativo. Al momento de la publicación de esta nota, han transcurrido 14 días de la catástrofe.