La empresa Electrolux confirmó el cierre de su línea de producción de heladeras en su planta de Rosario, en una decisión que marca un nuevo retroceso de la industria nacional. La medida implica el fin de la fabricación local de uno de sus productos más emblemáticos y la transformación del establecimiento en un centro orientado principalmente a la importación. Este cambio no solo impacta en la estructura productiva, sino que también anticipa una fuerte reducción en la cantidad de trabajadores.
El proceso de ajuste no es nuevo: la firma ya había dejado de fabricar cocinas a comienzos de año y reducido su planta a un tercio. Ahora, con el cierre de la línea de heladeras, se espera una nueva ola de despidos y retiros voluntarios, en un contexto de caída del consumo y creciente presión de productos importados.
Según trascendió, la planta pasó de tener unos 750 empleados a apenas 250 en la actualidad, y podría reducirse a cerca de 150 tras esta última decisión. La compañía continuará únicamente con la producción de freezers y lavarropas, aunque con una estructura operativa mínima, enfocada en sostener la actividad mientras se profundiza el modelo de importación.
Este caso se suma a una tendencia más amplia en la industria de línea blanca, donde empresas como Whirlpool, Mabe y Peabody avanzaron con cierres, despidos o reestructuraciones, evidenciando un escenario crítico para la producción local.