En el marco de un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, Estela de Carlotto volvió a poner el foco en la memoria, la verdad y la justicia. “El 24 de marzo es el recuerdo de algo que no tiene que volver a pasar”, sostuvo, en una jornada atravesada por actos en todo el país.
La presidenta de Abuelas remarcó que una dictadura “es violencia y una vergüenza para el país”, y reivindicó el camino democrático construido desde 1983. “Tenemos una democracia con el voto de la gente”, destacó, al tiempo que subrayó el rol histórico de los organismos de Derechos Humanos.
En ese sentido, insistió en que la búsqueda sigue vigente. “Las abuelas seguimos trabajando como siempre”, afirmó, y recordó que todavía faltan encontrar alrededor de 300 personas que fueron apropiadas durante la dictadura. Sin embargo, advirtió que hoy esa tarea se lleva adelante “sin ayuda del Estado”, aunque valoró el acompañamiento de distintos sectores de la sociedad.
Carlotto también dejó una imagen fuerte sobre el presente de la organización: “Abuelas quedamos dos”, dijo en referencia a ella y a Buscarita Navarro de Roa. Aun así, dejó en claro que la continuidad está garantizada: “Hoy son los nietos recuperados y los hermanos quienes siguen esta lucha”.
Con un mensaje que cruzó generaciones y fronteras, pidió colaboración colectiva: “Nos tienen que ayudar todos, incluso desde otros países, porque muchos nietos pueden estar viviendo afuera sin saber quiénes son realmente”.
Pero su mirada no se limitó al pasado. También hubo una fuerte reflexión sobre la actualidad del país. “No puede ser que haya hambre en un lugar donde tirás una semilla y crece una planta”, señaló, y apuntó tanto a la responsabilidad del Estado como a la necesidad de solidaridad social.
“En Argentina podemos vivir bien todos, pero no puede haber chicos que no comen”, cerró, en un mensaje que combinó memoria histórica con una advertencia sobre el presente.