La Iglesia argentina reconoció que mantiene diferencias con el Gobierno de Javier Milei en distintos temas, a pocas semanas de la llegada del papa León XIV al país. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, marcó la distancia con la postura expresada por el canciller Pablo Quirno, quien había afirmado que no existen diferencias fundamentales entre el Ejecutivo y la Iglesia.
“Es verdad que hay muchas diferencias y no está mal reconocerlas”, sostuvo García Cuerva durante una conferencia de prensa de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), al ser consultado por las declaraciones del canciller. El arzobispo agregó que existen cuestiones en las que no coinciden y consideró que reconocer esas diferencias puede contribuir a evitar una lectura partidaria de la visita papal.
La respuesta se produjo un día después de que Quirno participara en la presentación oficial del viaje en la Casa Rosada. Allí, el canciller había sostenido que “no hay absolutamente ninguna diferencia fundamental” entre el Gobierno y la Iglesia y había mencionado, entre otros aspectos, la posición de Milei sobre el derecho a la vida y su reivindicación de los valores de la tradición judeocristiana.
García Cuerva, en cambio, planteó que la existencia de posiciones diferentes no debería convertirse en un obstáculo para el viaje. Incluso advirtió sobre uno de los riesgos que la Iglesia busca evitar durante la estadía del Pontífice: “El gravísimo error sería claramente ponerlo de un lado o del otro lado de la grieta”.
El arzobispo sostuvo que las palabras de León XIV no deberían ser interpretadas como mensajes dirigidos contra un sector político determinado. Según explicó, existe una tendencia a ubicar cada discurso dentro de la polarización argentina, algo que, a su criterio, podría reducir el alcance del mensaje del Papa.
En esa línea, el presidente de la CEA, Marcelo Colombo, remarcó el carácter pastoral de la visita. Señaló que la misión del Pontífice será fundamentalmente presentar el mensaje cristiano y favorecer un encuentro con la sociedad argentina. También planteó que, después de la visita, quedará una serie de tareas para la Iglesia.
Uno de los ejes planteados por los obispos está relacionado con las personas pobres, excluidas y marginadas. García Cuerva vinculó esa preocupación con el número 16 de la encíclica Magnifica Humanitas, que la Iglesia considera una referencia importante para el mensaje que acompañará la visita.
Las diferencias entre el Episcopado y el Gobierno se vienen expresando en distintos temas, entre ellos la situación social, el endeudamiento de las familias y algunas políticas públicas. Al mismo tiempo, ambas partes mantienen una coordinación institucional para organizar la llegada de León XIV, con participación de autoridades nacionales, provinciales, municipales, la Nunciatura y representantes de la Iglesia.
El viaje del Papa a la Argentina está previsto entre el 8 y el 11 de noviembre. El programa incluye actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján, con misas, encuentros con jóvenes, trabajadores, comunidades religiosas y personas privadas de la libertad. La agenda forma parte de la primera visita de León XIV a Sudamérica como Pontífice.
Entre los lugares que visitará se encuentra el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el Papa tendrá contacto con personas con discapacidad. También está prevista una misa multitudinaria en Buenos Aires y una jornada en Córdoba, además de actividades institucionales y pastorales.
De esta manera, la Iglesia busca diferenciar dos planos: por un lado, las diferencias que existen con el Gobierno sobre determinadas cuestiones y, por otro, el trabajo conjunto necesario para garantizar la visita de León XIV. Para el Episcopado, el desafío será que el paso del Papa por la Argentina no quede reducido a la disputa política y pueda desarrollar el carácter pastoral que la Iglesia le asigna al viaje.