¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

En lugar de educar, roban: dos escándalos que indignan al país

Los casos ocurridos en Oberá y Bragado exponen una preocupante degradación moral. Una docente le robó a una colega y una preceptora les robó a los estudiantes

Sabado, 16 de mayo de 2026 a las 16:40
PUBLICIDAD
Los episodios generaron indignación porque ocurrieron dentro de instituciones educativas.

Dos episodios ocurridos en escuelas de distintas provincias argentinas sacudieron a la opinión pública y encendieron una alarma tan incómoda como necesaria: ¿Qué sucede cuando quienes tienen la responsabilidad de educar y acompañar a los jóvenes terminan protagonizando hechos de deshonestidad? Los casos registrados en Misiones y en la provincia de Buenos Aires no sólo generaron indignación por el dinero que se llevaron, sino porque ocurrieron dentro de ámbitos que deberían ser ejemplos de valores y contención para alumnos y familias.

Uno de los hechos ocurrió en la ciudad de Oberá, donde una docente del Instituto Privado Mariano quedó detenida tras ser acusada de robarle la tarjeta de débito a una compañera de trabajo y utilizarla para realizar compras por más de 309 mil pesos. La acusada fue identificada como Yésica Tamara B., de 33 años. Según la investigación, habría aprovechado un momento de distracción dentro de la institución educativa para sustraer el plástico, utilizarlo en comercios y luego devolverlo sin despertar sospechas inmediatas. Las cámaras de seguridad y el trabajo de la división de Ciberdelitos permitieron reconstruir los movimientos y confirmar la identidad de la autora.

El otro caso conmociona a Bragado y tiene como escenario a una escuela técnica de esa localidad bonaerense. Allí, una preceptora fue denunciada por haberse apropiado de 50 mil dólares que 38 familias habían depositado durante más de un año para financiar el viaje de egresados de alumnos de sexto año a El Bolsón. La causa, investigada por la UFI N 4 del Departamento Judicial de Mercedes, apunta a una presunta estafa agravada. Según trascendió, la mujer reconoció ante autoridades escolares que “se patinó la plata” antes de pedir licencia y desaparecer de la escena pública, mientras padres y estudiantes intentan asimilar el golpe.

Lo más perturbador de ambos casos no es únicamente la magnitud económica de los hechos, sino el contexto en el que ocurrieron. Las escuelas no son oficinas comunes ni simples lugares de trabajo: son espacios de formación humana. Allí se enseña, o debería enseñarse, el valor del esfuerzo, la honestidad y la responsabilidad. Por eso, cuando una docente roba a una colega o una preceptora se queda con el dinero de decenas de familias, el daño excede cualquier cifra. Se rompe un vínculo esencial de confianza que impacta directamente en alumnos, padres y toda la comunidad educativa.

Dos casos ocurridos en escuelas argentinas reabrieron el debate sobre la confianza, la ética y el rol de quienes educan.

La gravedad institucional de estos episodios exige respuestas firmes y ejemplificadoras. No alcanza con sumarios administrativos o licencias transitorias. Quienes utilizan su posición dentro del sistema educativo para cometer delitos deben ser apartados inmediatamente de sus cargos y enfrentar las consecuencias penales más severas que permita la ley. La condición de trabajadores de la educación, lejos de atenuar responsabilidades, agrava el reproche social porque implica una traición al rol que ocupan frente a jóvenes y familias.

La Argentina atraviesa una crisis profunda de valores y estos hechos son una señal preocupante de hasta dónde puede avanzar la degradación moral cuando desaparecen los límites éticos más elementales. Justamente por eso, el castigo debe ser contundente. No por sed de revancha, sino porque la sociedad necesita recuperar la certeza de que quienes educan a las nuevas generaciones estarán a la altura de la responsabilidad que asumieron. La escuela debe volver a ser un ámbito de ejemplo, no un escenario de delitos y decepciones.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD