La búsqueda de una nieta desaparecida durante la última dictadura cívico-militar convirtió a Elsa Pavón en una figura fundamental de la lucha por la identidad en Argentina. Este jueves 5 de noviembre murió a los 90 años. Fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y la primera abuela en conseguir la restitución de su nieta mediante una prueba genética.
La noticia fue confirmada por el medio platense 0221. Pavón era madre de Mónica Grinspon, secuestrada el 18 de mayo de 1978 en Montevideo, Uruguay, junto a su pareja, Claudio Logares, y la hija de ambos, Paula, que tenía apenas 23 meses. Mónica estaba embarazada al momento del operativo.
Tras el secuestro, la pareja fue trasladada ilegalmente a la Argentina y permaneció detenida en distintos centros clandestinos, entre ellos la Brigada de Investigaciones de San Justo y el Pozo de Banfield. Ambos continúan desaparecidos.
El primer caso de restitución genética
Después del operativo, Paula quedó en manos del entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y su esposa, Raquel Leiro, quienes la inscribieron como hija propia. La niña fue separada de sus padres y privada de su verdadera identidad.
Elsa Pavón inició entonces una búsqueda incansable para encontrarla. A partir de una denuncia que llegó a Abuelas de Plaza de Mayo, Paula pudo ser localizada en Buenos Aires en julio de 1983. Sin embargo, todavía era necesario demostrar legalmente el vínculo familiar.
En junio de 1984, los estudios genéticos confirmaron que Paula era hija de Mónica Grinspon y Claudio Logares, y nieta de Elsa Pavón. Finalmente, el 13 de diciembre de ese año, la Justicia ordenó la restitución de su identidad. El caso se convirtió en un antecedente histórico porque los análisis genéticos fueron aceptados por primera vez como prueba judicial para resolver una apropiación durante la dictadura.
El Índice de Abuelidad, una herramienta para recuperar identidades
La restitución de Paula fue también un punto de inflexión para la ciencia y los derechos humanos. El caso permitió demostrar la importancia del Índice de Abuelidad, una herramienta desarrollada para establecer vínculos biológicos entre nietos apropiados y sus familiares, incluso cuando sus padres habían sido desaparecidos.
El método fue impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo con la colaboración de especialistas como la genetista estadounidense Mary-Claire King y el médico argentino Víctor Penchaszadeh. Su desarrollo permitió abrir un camino científico para identificar a cientos de personas que habían sido víctimas del plan sistemático de apropiación de niños.
Una búsqueda familiar que todavía continúa
La historia de la familia Logares también mantiene una incógnita pendiente. Al momento de su secuestro, Mónica Grinspon estaba embarazada, por lo que Elsa Pavón y sus familiares continuaron buscando a otro nieto o nieta que podría haber nacido durante el cautiverio de su madre.
La muerte de Pavón deja el recuerdo de una mujer cuya lucha personal se transformó en una causa colectiva. Su búsqueda permitió recuperar la identidad de Paula y abrió un camino fundamental para otras familias. Abuelas de Plaza de Mayo continúa trabajando para encontrar a quienes todavía desconocen su verdadero origen.