Treinta tigres y leones que permanecían en el ex Zoológico de Luján comenzaron este viernes el camino hacia una nueva vida. El operativo de traslado, considerado uno de los rescates de fauna silvestre más importantes realizados en la Argentina, permitirá que los animales sean reubicados en santuarios especializados de Estados Unidos y Sudáfrica.
Quince de los felinos tendrán como destino el Wild Animal Sanctuary, en Colorado, mientras que los otros quince serán recibidos por el Lionsrock Big Cat Sanctuary, en Sudáfrica. Allí contarán con amplios espacios naturales y condiciones especialmente preparadas para favorecer su recuperación física y emocional.
La iniciativa fue coordinada por la organización internacional Four Paws junto con la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación, en una tarea que demandó años de planificación, evaluaciones veterinarias y acuerdos internacionales.
Un operativo complejo pensado para proteger su bienestar
Cada traslado requirió controles sanitarios, preparación previa y un seguimiento veterinario permanente. Algunos animales debieron ser sedados brevemente para evitar situaciones de estrés durante el proceso.
Los especialistas explicaron que el principal objetivo fue garantizar la seguridad y el bienestar de cada ejemplar, respetando además los vínculos formados entre aquellos que convivían en grupos estables.
El desafío logístico incluyó el acondicionamiento de jaulas especiales, permisos internacionales y la coordinación entre organismos de distintos países para asegurar que los felinos lleguen en las mejores condiciones posibles a sus nuevos hogares.
El cierre de una etapa marcada por denuncias y reclamos
El ex Zoológico de Luján fue clausurado el 21 de febrero de 2020 por el entonces Ministerio de Ambiente, luego de denuncias e investigaciones que detectaron graves irregularidades en el manejo de los animales.
Desde entonces, más de 60 grandes felinos permanecieron en el predio a la espera de una solución definitiva. Organizaciones proteccionistas y especialistas en bienestar animal impulsaron durante años distintas alternativas para concretar su reubicación.
El traslado de los últimos ejemplares representa el cierre de un proceso que simboliza también un cambio de paradigma respecto del rol de los zoológicos tradicionales y la creciente preocupación social por los derechos y el bienestar de los animales silvestres.
La historia de Flora y los rescates que abrieron el camino
Este no es el primer operativo internacional realizado en el marco del vaciamiento del ex zoológico. En febrero de este año, los osos pardos Gordo y Florencia fueron trasladados al Santuario de Belitsa, en Bulgaria, mientras que la tigresa de Bengala Flora viajó al Felida Big Cat Sanctuary, en los Países Bajos.
La historia de Flora tuvo un desenlace doloroso. Aunque inicialmente mostró una buena adaptación a su nuevo entorno, comenzó a presentar signos de malestar y fue diagnosticada con una peritonitis severa. Pese a una intervención quirúrgica de urgencia, murió el 1 de abril.
Un cambio que refleja una nueva mirada sobre los animales
El rescate de estos tigres y leones trasciende la logística y las fronteras. Para organizaciones defensoras de los animales, representa una oportunidad concreta para que ejemplares que pasaron gran parte de su vida en espacios reducidos puedan habitar entornos más adecuados a sus necesidades.
También refleja una transformación cultural cada vez más visible en distintas partes del mundo: la búsqueda de modelos que prioricen el bienestar animal y la conservación por sobre la exhibición de especies silvestres.