El comedor comunitario Tía Isabel, ubicado en la esquina de las calles Estados Unidos y Nicolás Guillén, en el barrio Vista Hermosa de Centenario, debió ser demolido por completo luego del incendio ocurrido el pasado 30 de septiembre. La magnitud de los daños hizo imposible conservar la estructura, que además representaba un riesgo para los vecinos de las viviendas lindantes.
Así lo explicó Patricio Álvarez, jefe de Bomberos Voluntarios de Centenario, durante una entrevista con el programa La Primera Mañana, por AM550. El funcionario recordó el impacto que generó el siniestro, especialmente por tratarse de un lugar al que los propios bomberos acudían para colaborar con las actividades solidarias.
“Uno nunca imagina que el lugar solidario, en donde nosotros también colaborábamos y vamos a seguir colaborando, se prendiera fuego y de la manera en que lo hizo. La verdad es que cuando llegamos estaba generalizado por completo”, relató.
Por qué tuvieron que demoler el comedor
Álvarez indicó que, después del incendio, Bomberos Voluntarios trabajó junto con la Municipalidad de Centenario para evaluar el estado del inmueble y avanzar con las tareas de demolición y limpieza, a pedido de la propia familia.
La evaluación realizada junto con el perito de Bomberos determinó que la construcción no podía mantenerse en pie. Aunque algunos sectores no habían sido alcanzados directamente por las llamas, las altas temperaturas habían provocado daños estructurales importantes. “Se quemó todo, la casa y el comedor comunitario. No quedó nada, absolutamente nada de todo lo que había construido”, describió.
El jefe de Bomberos explicó que el calor afectó incluso elementos de hormigón y hierro. “Aquello que no afectó directamente el fuego, la misma temperatura, por ejemplo, torció todo lo que tiene que ver con vigas de hormigón. Obviamente, todo lo que tiene que ver con la parte de hierro lamentablemente se perdió por completo”, detalló.
Por ese motivo, la demolición fue necesaria tanto para retirar los restos de la construcción como para evitar nuevos riesgos. Los trabajos incluyeron el corte de hierros y el retiro de los materiales que habían quedado entre las paredes y los sectores afectados.
“Se tuvo en cuenta la seguridad también de los vecinos lindantes”, remarcó Álvarez, quien señaló que el objetivo fue dejar el terreno completamente limpio para que la familia pueda comenzar nuevamente.
El comedor que alimentaba a familias de Centenario
Más allá de las pérdidas materiales, el incendio afectó a un espacio que cumplía una función social importante en el barrio Vista Hermosa. El comedor Tía Isabel brindaba comida a familias que se acercaban diariamente para retirar sus raciones.
Álvarez contó que pudo observar personalmente cómo funcionaba el lugar durante las colaboraciones que realizaban desde el cuartel de Bomberos.
“Me ha tocado verlo en vivo y en directo cuando hemos ido a dejar colaboraciones. Las familias dejan su recipiente a las 9.30 de la mañana para después pasar a buscar esa ración de comida cerca del mediodía”, relató.
También recordó que, cuando había disponibilidad, se entregaba leche para los más pequeños. Por eso, sostuvo que la pérdida del comedor generó un fuerte impacto entre quienes conocían el trabajo solidario que llevaba adelante la familia. “La verdad que es un lugar que nos dolió muchísimo, que realmente haya pasado lo que sucedió”, expresó.
El jefe de Bomberos subrayó que muchas personas dependían de la asistencia que brindaba el espacio y que, en numerosas ocasiones, quienes más necesitan ayuda son también quienes menos reclaman. “Hay muchas familias que dependían de esto y que obviamente son las que por ahí menos piden, menos reclaman en el sentido de lo que necesitan”, señaló.
La familia busca reconstruir su casa y el espacio comunitario
Mientras intenta recuperarse de las pérdidas, la familia de Isabel se encuentra alojada temporalmente en una construcción lindante, gracias a la ayuda de un vecino que les prestó un lugar para vivir.
Álvarez contó que había conversado con Isabel sobre la posibilidad de volver a poner en marcha el proyecto solidario y destacó la importancia de acompañarlos en esta etapa. “Ayer charlaba justamente con Isabel y le decía que seguramente esa solidaridad tiene que volver”, afirmó.
En ese sentido, hizo un llamado a la comunidad para colaborar con la reconstrucción de la vivienda y del comedor, de manera que la familia pueda retomar la tarea que realizaba desde hace años.
“Ojalá entre todos podamos dar una mano para que puedan montar nuevamente lo que tenían y seguir ayudando, que básicamente es el propósito de esta familia, que la verdad lo hace desde hace muchísimo tiempo”, concluyó.
La demolición marcó el cierre de una etapa para el comedor Tía Isabel, pero también dejó planteado el desafío de reconstruir un espacio que, además de brindar alimentos, representaba una red de acompañamiento para numerosas familias de Centenario.
Quienes puedan colaborar pueden comunicarse al 2994237028.
Nuevas unidades para Bomberos de Centenario
Los Bomberos Voluntarios de Centenario esperan la llegada de dos nuevas unidades forestales Renault, adquiridas en Europa para fortalecer la capacidad de respuesta ante incendios en zonas rurales y forestales. Según explicó Patricio Álvarez, jefe del cuartel, los vehículos fueron comprados en Holanda y, aunque son usados, se encuentran en muy buenas condiciones: uno tiene 90.000 kilómetros y el otro, 120.000. Ambos son modelo 2010 y cuentan con equipamiento específico para intervenir en ambientes de alta temperatura y condiciones extremas.
Las unidades disponen de una importante capacidad de agua, un sistema de refrigeración para proteger el vehículo durante el ingreso a zonas con mucho fuego, cabina para transportar a seis personas y un monitor de techo para combatir las llamas.
“Son dos unidades prácticamente únicas en su tipo en cuanto a la especificación para la cual las hemos comprado”, destacó Álvarez. El traslado se realiza mediante carretones por la Ruta Nacional 22, debido a las dimensiones de los camiones.
El jefe de Bomberos indicó que la incorporación forma parte de una planificación para completar el equipamiento del cuartel, que ya había sumado una hidroescalera y un camión de 14.000 litros destinado a grandes incendios. Una vez que lleguen, los vehículos serán acondicionados para quedar al servicio de Centenario y de otras localidades que necesiten asistencia, incluidos sectores cordilleranos afectados por incendios forestales. La previsión era recibirlos entre las 18 y las 19 en la plaza del Bicentenario. “Esto no nos hace ni más ni mejores, simplemente mejores equipados”, resumió Álvarez.
ENTREVISTA COMPLETA: