La presencia de triquinosis en la fauna silvestre de Neuquén es objeto de una investigación científica que busca conocer cómo circula el parásito en los ecosistemas de la provincia. Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los especialistas fue la detección de larvas de Trichinella en bisones americanos y zorros, además de los jabalíes, una de las especies habitualmente asociadas con esta enfermedad.
El trabajo es llevado adelante por profesionales del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), con sede en Junín de los Andes, en articulación con investigadores del CONICET y otras instituciones científicas. En diálogo con el programa La Primera Mañana de AM550, la médica veterinaria Guadalupe Guayanes explicó los alcances de los relevamientos y la importancia de ampliar los estudios a distintas especies animales.
La especialista aclaró que la investigación todavía se encuentra en una etapa de recopilación de datos y que aún no está terminado el informe final. Sin embargo, adelantó que encontraron el parásito en especies que no estaban inicialmente entre los principales objetivos de búsqueda. "Encontramos larvas en otras especies, aparte del jabalí. Hemos encontrado larvas en bisón, por ejemplo, y también en zorros", señaló.
El hallazgo en bisones americanos que sorprendió a los investigadores
Uno de los resultados que despertó mayor interés fue la detección de una cantidad elevada de larvas por gramo de músculo en ejemplares de bisón americano. Para los investigadores, este dato tiene relevancia porque estos animales pueden convertirse en un importante reservorio del parásito en la fauna silvestre.
Guayanes explicó que la cantidad de larvas encontrada en esta especie fue mucho mayor a la esperada y advirtió sobre las consecuencias que puede tener para la circulación de la enfermedad en el ambiente. "Al tener más cantidad de larvas por gramo se hace un reservorio muy potente de la larva en la silvestría", explicó.
¿Dónde está el riesgo? La especialista indicó que otros animales, particularmente los carroñeros, pueden infectarse cuando consumen músculos de ejemplares muertos que contienen larvas. De esa manera, el parásito puede mantenerse y circular dentro de las comunidades animales.
También se detectó su presencia en zorros y se cuenta con registros de hallazgos en pumas, lo que refuerza la importancia de estudiar distintas especies para comprender cómo se sostiene la enfermedad en los ecosistemas neuquinos. "Las otras especies que están en silvestría son las que mantienen la enfermedad en el medio ambiente", advirtió.
Cómo investigan la presencia de triquinosis en animales silvestres
El trabajo del CEAN combina relevamientos en el territorio, toma de muestras y análisis de laboratorio. El equipo está integrado por profesionales de distintas disciplinas y desarrolla tareas junto con especialistas del CONICET.
En el caso de las especies exóticas, como los jabalíes y los bisones americanos, los investigadores realizan capturas para obtener las muestras. También trabajan con otras especies, como las codornices, y aprovechan hallazgos de animales nativos muertos, por ejemplo zorros y hurones atropellados.
La veterinaria explicó que necesitan obtener muestras de músculo, ya que es allí donde las larvas del parásito permanecen enquistadas. Una vez recolectadas, las muestras llegan al laboratorio, donde se realiza una técnica denominada digestión artificial, que permite detectar la presencia de larvas en el tejido muscular.
Pero la investigación no termina allí. Cuando recuperan ejemplares del parásito, los envían al Instituto Malbrán para realizar estudios de tipificación molecular y determinar a qué especie de Trichinella pertenecen. "Es poder determinar qué especie concreta de triquinela tenemos acá y qué asociaciones epidemiológicas se hacen con las diferentes especies que tenemos en nuestro territorio", explicó Guayanes.
Esta identificación es importante porque no todas las especies del género tienen las mismas características ecológicas ni las mismas implicancias epidemiológicas para la salud pública.
Jabalíes: una prevalencia cercana al 4% en Neuquén
Aunque el hallazgo en bisones fue uno de los datos más novedosos, los investigadores también continúan estudiando la presencia del parásito en jabalíes. En esta especie, la prevalencia que registra el equipo se mantiene alrededor del 4%, un porcentaje que, según explicó Guayanes, coincide con los valores que se vienen observando desde hace tiempo en distintos sectores de la provincia. Esto significa que aproximadamente cuatro de cada 100 jabalíes analizados presentan el parásito.
La especialista aclaró que, aunque el porcentaje pueda parecer bajo, la enfermedad representa un riesgo importante. La triquinosis puede provocar síntomas severos, generar incapacidad y dejar consecuencias prolongadas en las personas afectadas.
Además, los animales silvestres funcionan como indicadores de la circulación del parásito y permiten conocer cómo puede llegar a otras especies, incluidos los animales de producción, como los cerdos.
Qué precauciones hay que tomar antes de consumir carne de jabalí
Uno de los principales mensajes de la especialista estuvo dirigido a quienes cazan, compran o consumen carne de animales silvestres. En Neuquén existe una costumbre extendida de consumir carne de jabalí y otros animales de caza. Por eso, Guayanes destacó la importancia del trabajo de prevención que realizan los organismos públicos y de la incorporación de controles sanitarios entre los cazadores.
La recomendación es realizar siempre un análisis de digestión artificial antes de consumir o comercializar la carne. La veterinaria explicó que se trata de un procedimiento sencillo, que puede realizarse en laboratorios veterinarios de distintas localidades y que tiene un costo accesible en comparación con el riesgo que implica consumir carne infectada.
Durante la entrevista también le consultaron si una cocción adecuada puede eliminar las larvas. Guayanes respondió que sí, porque el parásito muere con una cocción profunda y prolongada. Sin embargo, advirtió que no es recomendable confiar únicamente en la preparación de la carne. "Yo, si vos me decís que consigo carne de jabalí y se la tengo que dar a mis hijos, sabiendo que tiene o no sabiendo si está hecho el análisis, no se la doy", sostuvo.
La especialista explicó que es difícil garantizar que el calor haya llegado de manera suficiente a todas las partes de la pieza, especialmente en las zonas cercanas al hueso. Por eso, insistió en que la cocción no reemplaza el control sanitario. "Mi consejo a toda la población es que el que quiera cazar y consumir o comprar carne silvestre se asegure de que esa carne tenga hecho el análisis", remarcó.
Ciencia para conocer y prevenir
La investigación que desarrolla el CEAN busca aportar información sobre una enfermedad conocida desde hace mucho tiempo, pero cuya circulación en la fauna silvestre todavía requiere estudios específicos.
El hallazgo de larvas en bisones americanos, zorros y otras especies permite ampliar el conocimiento sobre los reservorios naturales del parásito y comprender mejor su dinámica dentro de los ecosistemas de Neuquén.
El trabajo articulado con el CONICET y el Instituto Malbrán también permitirá avanzar en la identificación molecular de las larvas y conocer con mayor precisión qué especies de Trichinella circulan en el territorio provincial.
Mientras continúan los relevamientos, los especialistas remarcan una medida fundamental para evitar casos en personas: ninguna carne de caza debe consumirse sin un análisis previo que descarte la presencia de triquinas.