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Hantavirus en la cordillera neuquina: más allá del ratón colilargo, la investigación pondrá la lupa en otros roedores

El CEAN trabajará junto al Instituto Malbrán, el Ministerio de Salud y otros organismos para analizar la diversidad genética del virus en distintos sectores de la provincia. El estudio buscará aportar información para reforzar la vigilancia y las medidas de prevención.

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Los equipos del CEAN capturarán distintas especies de roedores para analizar las muestras en el Instituto Malbrán.

La nueva investigación sobre el hantavirus Andes Sur en Neuquén abrirá una pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva: qué papel cumplen ciertos roedores, además del conocido ratón colilargo, en la circulación del virus.

Luciana Piudo, directora de Ecosistemas Terrestres del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) explicó, en diálogo con La Primera Mañana por AM550, que el estudio no sólo buscará conocer las diferencias genéticas del virus entre distintas zonas de la provincia, sino también profundizar sobre las especies que conviven con el principal reservorio.

El ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) sigue siendo la pieza central de la investigación. Sin embargo, los trabajos de campo realizados durante años detectaron, en menor proporción, la presencia del virus en otros animales.

“Sabemos que el ratón colilargo es el principal reservorio del virus en esta zona, pero hay otras especies, como el ratón pelilargo y el oliváceo, que también pueden portar el virus”, explicó Piudo.

La gran incógnita está en el lugar que ocupan esas especies dentro de la dinámica del hantavirus. “Lo que todavía no sabemos bien es qué rol tienen esas especies en la infección de las personas”, señaló la investigadora.

La nueva etapa del trabajo buscará avanzar sobre esa pregunta y ampliar el conocimiento construido durante más de dos décadas de estudios sobre los roedores silvestres de Neuquén. La investigación se concentrará principalmente en la cordillera, aunque el mapa del principal reservorio no termina allí.

 

El ratón colilargo no vive solamente en la cordillera

La imagen del ratón colilargo suele quedar asociada a los bosques y ambientes cordilleranos. Sin embargo, Piudo aclaró que su presencia puede extenderse a otros sectores de la provincia.

Los equipos realizarán capturas y tomarán muestras de roedores en áreas cordilleranas de Neuquén.

“Vamos a focalizarnos en la zona cordillerana, porque los casos humanos se dan principalmente allí”, indicó. Esa será la prioridad del estudio por la concentración histórica de casos en ese territorio.

Pero la distribución del roedor es más amplia. “El ratón colilargo puede encontrarse más allá de la zona cordillerana”, explicó la especialista del CEAN.

Piudo señaló que puede aparecer en sectores de estepa y en ambientes húmedos, aunque en menor abundancia o de forma menos constante. Ese dato resulta importante para comprender que la presencia del reservorio depende de las características de cada ambiente.

Neuquén cuenta con zonas de riesgo reconocidas principalmente en la precordillera y la cordillera, donde coinciden la presencia del reservorio y los antecedentes de casos humanos. La provincia mantiene desde hace décadas un trabajo de monitoreo sobre los roedores y su relación con el ambiente.

La investigación que comenzará ahora sumará una mirada genética y ecológica sobre esa información ya acumulada. El objetivo no es solamente encontrar el virus, sino entender cómo cambia su circulación según el territorio y las especies que habitan cada ambiente.

 

Los científicos buscan pistas en cada muestra

El trabajo comenzará en el territorio. Los equipos del CEAN se trasladarán a los puntos seleccionados, capturarán roedores y tomarán muestras para su posterior análisis.

“Nosotros hacemos los trabajos de campo. Vamos a cada uno de los lugares que tenemos seleccionados, capturamos los roedores y tomamos las muestras”, detalló Piudo.

Después comienza otra etapa. Las muestras viajarán al Departamento de Virología del Instituto Malbrán, donde se realizarán los estudios moleculares necesarios para identificar y caracterizar el virus.

“Para hacer este tipo de estudios se necesitan laboratorios con un nivel muy alto y específico de bioseguridad”, explicó la especialista. También requieren insumos y tecnología especializada.

La participación del Instituto Malbrán permitirá avanzar sobre una de las preguntas centrales del proyecto: determinar si existen diferencias entre los virus que circulan en distintas localidades neuquinas.

Piudo planteó un ejemplo concreto. Los investigadores quieren saber si el virus que aparece en Villa La Angostura presenta características diferentes al que circula en Aluminé o en sectores más al norte, como El Huecú.

“Lo que estamos haciendo nosotros es ir más fino en el conocimiento de este virus”, sostuvo.

Ese trabajo puede tener una aplicación concreta cuando se registra un caso humano. Conocer mejor las características genéticas del virus podría aportar información para reconstruir el lugar donde una persona pudo haber estado expuesta.

La iniciativa oficial ya había informado que esta nueva etapa buscará ampliar los muestreos y caracterizar la diversidad genética del Andes Sur en zonas con antecedentes de casos. Un estudio previo analizó 158 roedores y detectó cuatro ejemplares positivos.

 

Los hámsters domésticos no forman parte del riesgo

La entrevista también permitió despejar una duda frecuente entre quienes tienen mascotas pequeñas en sus casas: los hámsters y los conejillos de Indias no forman parte del escenario habitual de transmisión del hantavirus Andes Sur.

Piudo explicó que existe una relación muy específica entre el virus y sus hospedadores naturales. “En la naturaleza, por ejemplo, en un ambiente de bosque donde convive el ratón colilargo, puede haber 12 especies diferentes de roedores”, señaló.

Sin embargo, el virus aparece principalmente en el colilargo y solo de manera ocasional y en baja proporción en algunas especies que conviven con él.

“Es muy difícil que un hámster llegue a contagiarse de hantavirus”, afirmó Piudo. Para que eso ocurriera tendría que existir contacto con roedores silvestres y, además, deberían superarse barreras biológicas que dificultan el salto del virus entre especies.

Los animales domésticos que permanecen dentro de las viviendas no suelen interactuar con la fauna silvestre. “No salen ni interactúan con muchos otros animales silvestres, así que no representan esa situación de riesgo”, explicó.

Mientras la ciencia busca nuevas respuestas sobre el virus Andes Sur, las medidas de prevención conocidas no cambian. La nueva investigación apunta a comprender mejor el territorio, los roedores y la diversidad genética del hantavirus para sumar información local a la vigilancia sanitaria.

El desafío, según dejó planteado Piudo, será mirar más allá del ratón colilargo sin perder de vista que sigue siendo el principal reservorio. “Queremos hilar un poco más fino”, resumió. Y esa búsqueda puede aportar nuevas herramientas para entender dónde circula el virus y cómo reducir las posibilidades de exposición en la Patagonia neuquina.

 

La entrevista completa:

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