El pastel de choclo es uno de esos platos que evocan recuerdos familiares y largas mesas compartidas en domingo. El aroma irresistible del choclo fresco se mezcla con otros ingredientes naturales y la carne, para gratinarse en el horno hasta logar una superficie dorada y tentadora.
Este plato tiene profundas raíces en la gastronomía sudamericana especialmente en la región andina.
Suele prepararse en invierno aprovechando los últimos granos frescos de la temporada y es una de las formas más tradicionales de consumir maíz. Se suele acompañar con ensaladas frescas o con una salsa criolla. Existen variantes que incorporan pasa de uva, huevo duro o aceitunas lo que la transforma en una receta adaptable a cualquier gusto.
La clave es usar choclo en grano, puede ser fresco, congelado o en lata. Procesarlo para lograr una textura suave pero con pequeños trozos. Esto permite que la cubierta se cocine rápido y conserve todo el sabor natural del maíz.
Ingredientes
500 gr de carne picada (puede ser de vaca y/o cerdo)
1 cebolla mediana
1 morrón rojo
2 dientes de ajo
1 cdita de pimentón dulce
1 cdita de comino
Sal y pimienta a gusto
2 cdas de aceite
2 latas de choclo en grano o 500 gr de choclo fresco desgranado.
½ taza de leche
2 huevos
2 cdas de queso rallado
2 huevos duros (opcional)
1 puñado de aceitunas verdes (opcional)
1 cda de azúcar para espolvorear para dorar la superficie.
Picar la cebolla, el morrón y rehogar en aceite hasta que estén tiernos. Agregar el ajo y cocinar 1 minuto más.
Añadir la carne picada y cocinar revolviendo hasta que se dore y se evapore el líquido. Condimentar con pimentón, comino, sal y pimienta.
Es opcional agregar el huevo duro picado y las aceitunas al relleno. Reservar.
Procesar el choclo con la leche hasta lograr una mezcla cremosa pero con algunos granos enteros.
Batir los huevos y agregarlos a la mezcla de choclo. Salpimentar.
En una fuente para horno colocar el relleno de carne. Cubrir con la mezcla de choclo y espolvorear con queso rallado.
Llevar a horno fuerte (200 grados) durante 15 minutos o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante.
Dejar reposar 5 minutos antes de servir.