Sin escamas, de tonos oscuros y con una capacidad particular para sobrevivir en aguas frías y con poco oxígeno, el puyen grande es uno de los peces nativos que habitan los ecosistemas acuáticos de Neuquén y la Patagonia. Esta especie, cuyo nombre científico es Galaxias platei, puede encontrarse en ríos, arroyos, lagos cordilleranos y lagunas de la estepa, aunque su vida transcurre muchas veces lejos de la vista, cerca del fondo.
Su distribución se extiende desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego. También está presente en los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi, Lago Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Tierra del Fuego, donde ocupa ambientes con características muy diferentes.
De acuerdo con la información técnica del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), el puyen grande posee adaptaciones que le permiten tolerar bajas temperaturas, variaciones de salinidad, escasa disponibilidad de oxígeno y aguas con poca transparencia. Sin embargo, pese a su amplia presencia en la región, todavía es una especie poco estudiada y enfrenta amenazas vinculadas con la transformación de los ambientes donde vive.
El puyen grande tiene adaptaciones para sobrevivir en aguas exigentes
Una de las características más llamativas de este pez es que carece de escamas y barbillas. Su cuerpo suele presentar una coloración oscura, con tonos verdosos y el vientre de color crema. La apariencia puede variar según las condiciones del ambiente en el que se desarrolla.
Los ejemplares adultos pueden alcanzar unos 30 centímetros de longitud y aproximadamente un kilogramo de peso. Su cuerpo cuenta con una aleta dorsal ubicada hacia la parte posterior del lomo, aletas pectorales detrás de la cabeza, un par de aletas pélvicas y una aleta anal. La cola tiene un borde recto, en lugar de la forma ahorquillada de otros peces.
Más allá de su aspecto, su capacidad de adaptación es una de las claves para desenvolverse en ambientes acuáticos con condiciones difíciles. El puyen grande puede aprovechar los sectores limosos del fondo de los lagos, donde encuentra refugio y reduce la exposición a sus depredadores.
Ese comportamiento también explica por qué resulta difícil observarlo. A medida que crece, pasa más tiempo cerca del fondo y utiliza sectores protegidos para permanecer oculto.
El pez cambia sus hábitos a medida que crece
Durante las primeras etapas de vida, los juveniles suelen desplazarse en grupos o cardúmenes cerca de las costas de lagos y lagunas. Con el crecimiento, modifican su comportamiento y adoptan hábitos asociados al fondo, una forma de vida conocida como bentónica.
En esa etapa, los ejemplares adultos tienden a ser solitarios. Se refugian entre rocas y troncos sumergidos, donde encuentran protección y permanecen cerca de los organismos que forman parte de su dieta.
El puyen grande es carnívoro y se alimenta de pequeños animales acuáticos. Entre sus presas aparecen los anfípodos, pequeños crustáceos, y las larvas de insectos, como mosquitos y libélulas.
Su reproducción también está ligada a las condiciones de los lagos patagónicos. El período reproductivo se extiende desde fines del otoño hasta comienzos de la primavera, durante buena parte de los meses más fríos del año.
Para reproducirse, utiliza sectores litorales con vegetación en el fondo de los lagos. Estos ambientes cumplen una función importante para completar su ciclo de vida y sostener las poblaciones de la especie.
La degradación de los ambientes acuáticos amenaza su conservación
Aunque el puyen grande tiene una distribución amplia en la Patagonia, su conservación enfrenta distintos desafíos. La alteración y fragmentación de su hábitat, la degradación de las costas y de los fondos lacustres, y la competencia con especies exóticas invasoras figuran entre las principales amenazas.
Su presencia en zonas profundas y poco accesibles también dificulta el estudio de sus poblaciones. Por eso, conocer sus hábitos y las condiciones que necesita para vivir resulta importante para comprender mejor el estado de los ecosistemas acuáticos de Neuquén y otras provincias patagónicas.
El puyen grande forma parte de una biodiversidad que muchas veces permanece oculta bajo la superficie. Su capacidad para sobrevivir en aguas frías y ambientes con poco oxígeno muestra la variedad de adaptaciones que desarrollaron las especies nativas, mientras que las amenazas sobre sus hábitats refuerzan la importancia de conservar los ríos, arroyos, lagos y lagunas donde encuentra refugio y alimento.