En las regiones de Puglia, Calabria, Sicilia o Basilicata, pueden verse en patios, terrazas, balcones y tejados, montones de tomates secándose al sol. Su clima seco, cálido y con muy poca humedad, favorece esta tradición que se ha convertido en un método perfecto de secado. También tiene que ver con su histórica y abundante producción de tomates.
También en España se realiza ésta práctica en lugares como Murcia, Andalucía, Valencia, Cataluña y Aragón.
Pero en Argentina también hay zonas secas donde el clima es propicio para el secado. Y sino, siempre está el horno que nos facilita el trabajo en cualquier época y lugar, con un ahorro de tiempo considerable.
Los tomates deben estar maduros pero no mucho, para después poder secarlos. Elegir los que no tengan demasiadas semillas para que no den sabor amargo. Por éstos lares son ideales los “perita” no muy pequeños.
Una vez elegidos se lavan y se secan. Se cortan por la mitad y se colocan en una rejilla con las semillas hacia arriba. Se salan y se ponen al sol durante una semana, entrándolos durante la noche para que no tomen humedad. Conviene aclarar que éste proceso debe hacerse en verano, cuando el sol es más fuerte y los días más calurosos. Pero si la idea es hacerlos ahora y aprovechar los últimos tomates de la temporada, la solución es el horno.
En éste caso, también hay que ponerlos boca arriba con sal, pero en una asadera. Meterlos a horno precalentado a 90 grados, durante 4 o 5 horas, dándolos vuelta cada tanto. Sacarlos cuando estén arrugados pero flexibles.
Una vez que se enfríen, colocarlos en frasco de vidrio esterilizados, agregándoles 1 diente de ajo en láminas, unos granos de pimienta negra, aromáticas o el condimento que prefieras. Puede ser ají molido y pimentón. Cubrirlos completamente con aceite (oliva o girasol) y cerrarlos herméticamente, asegurándonos de que no quede aire.
El tomate seco es un producto muy versátil. Queda muy bien en la preparación de sándwich, acompañando platos con arroz y huevos. También le da un toque muy especial a las pastas, pizzas y ensaladas.
Son ideales para preparar diferentes “dips”y patés, para acompañar daditos de queso a la hora del aperitivo, o para el momento que prefieras. Los tomates secos aportan sabor, color y textura. Además ¡son muy ricos!