En medio de un fuerte operativo simultáneo en el barrio Chacramonte de Roca, la Policía de Río Negro desbarató dos kioscos narco que funcionaban a pocas cuadras de distancia. Tres personas quedaron a disposición de la Justicia Federal. Después de dos meses de seguimiento e inteligencia, los investigadores encontraron cocaína, marihuana fraccionada para la venta, balanzas de precisión y elementos utilizados para el armado de dosis listas para salir a la calle.
El despliegue se realizó en dos viviendas señaladas desde hace tiempo por movimientos extraños, entradas y salidas permanentes y un incesante desfile de personas a cualquier hora. Los allanamientos se ejecutaron casi al mismo tiempo por una razón concreta: los dos puntos de venta estaban demasiado cerca entre sí y los pesquisas sospechaban que existía una conexión directa entre ambos lugares.
Uno de los procedimientos se concretó sobre calle Humberto Canale. Allí terminó detenido un hombre de 29 años señalado como el principal ocupante de la casa. Además, dentro de la vivienda fueron identificados otros dos hombres, entre ellos un menor de edad, en una escena que volvió a dejar al descubierto cómo el narcomenudeo se mezcla cada vez más con la vida cotidiana de los barrios.
Pero el golpe más delicado apareció en el segundo domicilio, ubicado sobre calle Pública de Chacramonte. Según trascendió de la investigación, en ese lugar los efectivos encontraron pequeñas fracciones de cocaína y marihuana preparadas para la venta directa, además de recortes de nylon y una balanza de precisión. Para los investigadores, el hallazgo no dejó demasiado margen para las dudas: todo apuntaba al funcionamiento de un kiosco narco activo.
En esa vivienda quedaron detenidos un hombre de 39 años y una mujer de 38, ambos ahora bajo la órbita de la Justicia Federal por presunta infracción a la Ley 23.737. Al momento de la irrupción también había otras personas dentro de la casa, que fueron identificadas mientras el procedimiento avanzaba en medio de un clima cargado de tensión.
Detrás de los allanamientos hubo casi dos meses de tareas silenciosas, seguimientos y recolección de pruebas encabezadas por el área de Toxicomanía de General Roca con intervención de la Fiscalía Federal de Casos Sencillos, a cargo de Sebastián Gallardo. De hecho, una de las causas comenzó a partir de una denuncia anónima al 0800-DROGAS, una línea utilizada por vecinos que conviven a diario con el movimiento del narcomenudeo y el deterioro que genera en los barrios.