Más de 43 kilos de marihuana y 874 plantas terminaron reducidos a cenizas en Roca. La droga había sido secuestrada en 236 legajos fiscales distintos, vinculados a kioscos narco y cultivos ilegales detectados tras meses de investigaciones y denuncias anónimas al 0800-DROGAS del gobierno rionegrino.
El procedimiento se realizó en el Parque Industrial II, donde se montó un dispositivo cerrado para incinerar todo el material que había sido acumulado como prueba en distintas causas. Pero detrás de esa postal de fuego hay una trama mucho más pesada: cada bolsa quemada y cada planta destruida provienen de allanamientos, seguimientos y operativos que dejaron al descubierto cómo se mueve la venta de droga en los barrios del Alto Valle y Valle Medio de la provincia.
En efecto, la mayor parte de los secuestros surgió de intervenciones por narcomenudeo. Es decir, pequeños puntos de venta distribuidos en zonas urbanas, donde la droga circula de mano en mano. A eso se suman los cultivos detectados fuera del marco legal: plantaciones enteras destinadas a abastecer ese circuito ilegal.
Además, muchas de las causas se iniciaron a partir de llamados al 0800-DROGAS. Denuncias anónimas que, con el paso del tiempo, derivaron en tareas de inteligencia, vigilancia y finalmente allanamientos. En esos procedimientos se incautaron tanto plantas en crecimiento como cogollos en proceso de secado, listos para ser fraccionados y vendidos.
Por otro lado, el número de expedientes, 236 en total, deja al descubierto un dato incómodo: no se trata de hechos aislados, sino de un fenómeno extendido. Cada legajo representa una investigación, un punto de venta o una maniobra vinculada al tráfico en baja escala. Y todos terminaron confluyendo en un mismo destino: la quema.
En ese contexto, la intervención de distintas áreas del Ministerio Público Fiscal del fuero Federal. tanto en casos complejos como en los más simples, evidencia que el problema abarca distintos niveles. Desde organizaciones más estructuradas hasta vendedores individuales o redes barriales.
Finalmente, la incineración, realizada bajo el artículo 30 de la Ley 23.737, marca el cierre formal de esas causas.