En un fallo absolutamente inesperado, el juez Marcelo Chironi absolvió a los jefes que aprobaron y no controlaron el curso de capacitación en el que murió Gabriel Mandagaray. De esta manera, los únicos que deberán pagar por la muerte del oficial de 25 años son los instructores: todos los integrantes de la Jefatura que pusieron su firma quedaron libre de culpa.
Ante la mirada decepcionada del comisario retirado Antonio Mandagaray y de la actual comisaria General, Mónica Fabbi, el juez leyó el veredicto del juicio contra Carlos Grasso y Oscar Szymansky, quienes estaban a cargo de Capacitación y Perfeccionamiento dentro de la Jefatura de Policía. A ellos se los acusaba de incumplimiento de los deberes de funcionario público por una serie de falencias que presentó en la acusación el fiscal Guillermo Ortiz y el abogado de la familia Damián Torres.
En el primer juicio se acreditó que la comida y el agua no estaba garantizada, el lugar fue cambiado sin previo aviso y sin arbitrar los peligros a los que los aspirantes estaban expuestos, y a no prever una ambulancia para casos de emergencia o asistencia de Prefectura en el mar. Los jefes firmaron la aprobación del curso y se lo enviaron al Jefe de Pilicía Osvaldo Telleria que también firmó.
El juez consideró que no tenían culpas y los absolvió, como habían pedido los abogados defensores Juan Luis Vincenty y Aldo Bustamante.
El fallo cayó como sorpresa y despertó la inmediata reacción de los padres de la víctima, quienes no pudieron ocultar su bronca. Ambos se levantaron de sus asientos y salieron de la sala inmediatamente, evidenciando su desacuerdo con la sentencia de Chironi. El juez leyó:
Habiendo analizado y ponderado de manera integral las pruebas producidas en el juicio, conforme a las reglas de la sana crítica, como así también las alegaciones efectuadas por las partes, he resuelto absolver a los acusados Carlos Víctor Grasso y a Oscar Alberto Szymansky por el delito de omisión de los deberes del oficio, por el cual fueron traídos a juicio.
Luego, cargó contra la querella: “La acusación no acreditó más allá de toda duda razonable su teoría del caso y la participación responsables de los imputados, en las circunstancias expuestas en la acusación".
Y evitó dar explicaciones adelante de las personas que asistieron a la audiencia: “Los fundamentos van a ser dados conforme a las disposiciones del Código Ritual y acordadas en el marco del Artículo 43, inciso J, de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Ese es mi veredicto y están todos debidamente notificados”, cerró sin dar detalles. Los argumentos les llegarán a los profesionales por correo electrónico.
El joven oficial Mandagaray murió ahogado en el mar durante una capacitación del grupo especial COER en Bahía Creek el 15 de abril de 2021. Por orden de los instructores, fue obligado a meterse al agua pese a no saber nadar. La autopsia develó que sufrió un golpe en la cabeza contra un tronco que debió cargar en sus hombros.
Además de esta situación que acabó con su vida, la capacitación fue traumática y estresante, porque no contaban con comida ni agua necesaria, habían caminado 60 kilómetros y fue sometido a diversos vejámenes como haber sido orinado por uno de los jefes a cargo.
Con este fallo de la Justicia, los únicos que deberán pagar con la muerte del oficial serán los instructores: el jefe del COER Alejandro Gattoni (4 años y 10 meses de prisión), y a los instructores Alfredo Nahuelcheo (4 años y medio), Maximiliano Vitali Méndez y Marcelo Contreras (4 años y tres meses).