El rescate que arrancó como una situación de alto riesgo en plena montaña terminó con alivio: una joven de 21 años que se lesionó en la zona del Rancho de Manolo, en cercanías de Colonia Suiza en Bariloche, fue asistida en medio de un fuerte temporal y logró descender por sus propios medios, tras un operativo que movilizó a más de una docena de rescatistas en un terreno complicado.
El episodio encendió todas las alarmas desde temprano. En una jornada marcada por un alerta naranja por lluvias, con pronóstico de hasta 60 milímetros de agua, ráfagas intensas de viento y hasta posible caída de nieve en zonas altas, la noticia de una persona herida en un sector de difícil acceso activó un despliegue inmediato. No era para menos: el Rancho de Manolo es un punto clave para quienes se internan rumbo al refugio Italia, en un tramo donde el bosque se cierra y el ascenso empieza a ponerse más exigente.
Sin señal y con el clima jugando en contra, la situación se volvió crítica. Fue uno de los integrantes del grupo quien tuvo que descender a pie hasta Colonia Suiza para dar aviso, en una escena que refleja lo precario que puede volverse todo en la montaña cuando algo sale mal. Mientras tanto, la joven permanecía en el lugar junto a otros dos acompañantes, esperando asistencia en medio de la lluvia y el viento.
A partir de ahí, el operativo tomó forma. Doce brigadistas del ICE, junto a cuatro rescatistas de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche, un guardaparque y personal logístico y de radiocomunicación, se organizaron contrarreloj para llegar hasta la zona. Cada minuto contaba, no tanto por la gravedad de la lesión, sino por el contexto: terreno resbaladizo, senderos complicados y un clima cada vez más hostil.
Sin embargo, al llegar al lugar, el panorama trajo algo de calma. La joven presentaba una lesión leve en un tobillo y, pese a todo, ya había comenzado a descender por sus propios medios. Lejos de una evacuación en camilla, el operativo se transformó en un acompañamiento controlado hasta un punto seguro, desde donde finalmente fue trasladada a su alojamiento.
De todos modos, el susto no fue menor. El despliegue, el clima y la dificultad del terreno dejaron en evidencia una vez más lo rápido que una salida recreativa puede convertirse en una situación límite. Por eso, desde Parques Nacionales volvieron a insistir con un mensaje que se repite, pero muchas veces se ignora: en la montaña, la prevención no es opcional.
En ese sentido, remarcaron la necesidad de registrarse antes de salir, consultar el estado del clima y de los senderos, llevar el equipo adecuado y, sobre todo, no salir en soledad ni sin avisar el itinerario. Porque cuando el clima se da vuelta —como ocurrió este martes—, la aventura puede transformarse en un problema serio en cuestión de minutos.