El hombre que en diciembre pasado desató una persecución por Fernández Oro, luego de violar una orden judicial en un caso de violencia de género y chocar un patrullero, fue condenado y quedó preso. La Justicia confirmó que cumplirá una pena de cuatro meses y quince días de prisión efectiva, tenía antecedentes por robo en Neuquén y gozaba del beneficio de libertad asistida.
El caso, que ya había generado fuerte impacto en su momento, vuelve a escena ahora con una definición clave. Es que el imputado admitió su responsabilidad en los delitos y la sentencia dejó en claro que no recuperará la libertad. La decisión se tomó en el Foro Penal de Cipolletti, donde se valoró especialmente la gravedad de lo ocurrido.
Todo se remonta a la noche del 19 de diciembre de 2025, cuando el hombre se presentó en la casa de su expareja pese a tener una prohibición de acercamiento vigente. Es decir, ignoró una orden judicial dictada en un contexto de violencia de género, lo que activó de inmediato la intervención policial.
Sin embargo, lejos de acatar, decidió escapar. Y ahí comenzó una secuencia tan peligrosa como irresponsable. A bordo de un Fiat Uno, emprendió una fuga a toda velocidad por distintas calles de la ciudad, desoyendo las órdenes de detención y poniendo en riesgo a cualquiera que se cruzara en su camino.
En medio de la persecución, protagonizó maniobras extremas. Primero, chocó contra un patrullero en la intersección de Bahía Blanca y Los Rosales, provocando daños importantes. Pero ni siquiera ese impacto lo frenó: siguió escapando como si nada.
Después llegó una de las escenas más insólitas y peligrosas. El capot del auto se levantó y le tapó completamente la visión. Aun así, continuó manejando a alta velocidad, en una conducta que expuso el nivel de descontrol total en el que se encontraba.
Finalmente, la fuga terminó cerca de Iguazú y Primeros Pobladores, en una zona transitada. Allí, un móvil policial logró detenerlo tras impactar desde atrás su vehículo. El auto giró, se apagó y el escape llegó a su fin.
Aunque intentó huir corriendo, no tuvo éxito. Fue reducido a los pocos metros por los efectivos que ya habían desplegado un operativo cerrojo.
Pero el dato que terminó de sellar su suerte llegó en el plano judicial. El hombre tenía antecedentes penales en Neuquén por un robo y, al momento del hecho, estaba bajo libertad asistida. Es decir, ya estaba bajo la lupa de la Justicia cuando protagonizó este episodio.
Por eso, el juez no dudó: descartó cualquier beneficio y ordenó una pena de cumplimiento efectivo. Desde diciembre, el imputado ya estaba detenido con prisión preventiva. Ahora, con la condena confirmada, esa situación no cambia: continuará tras las rejas, en un fallo que busca marcar un límite claro frente a este tipo de conductas que combinan violencia de género, desobediencia y riesgo extremo para la comunidad.