La mujer que atacó por la espalda con un cuchillo a la actual pareja de su ex en Cipolletti, en un hecho de extrema violencia que casi termina en tragedia, fue condenada a tres años de prisión en suspenso tras admitir su responsabilidad, en una causa que sacude por la brutalidad del ataque y la levedad de la pena.
El episodio ocurrió el 25 de septiembre de 2025, en pleno día y en el Barrio Nuevo, al norte de la ciudad. Allí, sin previo aviso y de manera intempestiva, la agresora se abalanzó sobre la víctima y la apuñaló por la espalda mientras caminaba con su bebé de apenas 8 meses. La escena fue tan rápida como salvaje: la mujer no tuvo posibilidad de defenderse.
Pero eso no fue todo. Los puntazos impactaron en zonas vitales. Según la reconstrucción del caso, los cortes alcanzaron hombros, omóplato y el tórax, perforando ambos pulmones. Como consecuencia, la víctima se desplomó en el lugar, sin aire, producto de un neumotórax bilateral que puso su vida al borde del abismo.
Mientras la mujer luchaba por sobrevivir, la atacante hizo lo impensado: escapó y la dejó tirada en el suelo. Fueron los vecinos quienes reaccionaron primero, en medio de la desesperación, y dieron aviso a la Policía y a una ambulancia. Minutos después, efectivos de la Comisaría 45° y personal de salud llegaron al lugar y activaron un operativo contrarreloj.
Gracias a esa intervención, la víctima logró salvarse. Fue trasladada de urgencia al hospital, donde los médicos tuvieron que asistirla con respiración mecánica para estabilizarla. El cuadro era crítico y cada segundo contaba.
Sin embargo, y pese a la gravedad del hecho, el desenlace judicial generó sorpresa. La atacante reconoció su responsabilidad en el delito de lesiones graves en concurso real con lesiones leves. Su propio defensor avaló la calificación y consideró adecuada la resolución del conflicto.
Finalmente, el juez dictó una condena de tres años de prisión en suspenso. Es decir, no irá a la cárcel. A cambio, deberá cumplir con una serie de pautas de conducta: no podrá acercarse ni contactar a la víctima, deberá fijar domicilio, presentarse cada dos meses ante el Patronato de Presos y Liberados y, fundamentalmente, no cometer nuevos delitos.