En el juicio por el violento ataque en patota a un adolescete, quien quedó internado en terapia intensiva durante 21 días, el Tribunal integrado por los jueces Gastón Martín, Emilio Stadler y Oscar Gatti resolvió liberar de inmediato a Mauricio Sebastián Molinez y anticipó que será declarado no culpable cuando se conozca el veredicto completo.
La decisión sorprendió incluso a quienes siguieron de cerca el debate oral. Es que el joven llegó a juicio acusado de haber participado de la feroz golpiza que casi termina con la vida de un adolescente de 17 años durante la madrugada del 16 de junio de 2025. Sin embargo, los magistrados entendieron que las pruebas reunidas durante el proceso no alcanzan para sostener la acusación en su contra.
Según explicó el juez Stadler al comunicar la resolución, el Tribunal compartió los argumentos expuestos por la defensa durante los alegatos finales. En otras palabras, los jueces concluyeron que no se logró demostrar de manera contundente el rol que la Fiscalía le atribuía a Molinez en el ataque.
Durante el juicio, la fiscal Verónica Villarruel sostuvo que el acusado había participado activamente de la agresión. Según esa hipótesis, fue quien inmovilizó a la víctima cubriéndole la cabeza con la capucha de su propia campera para facilitar el brutal ataque posterior.
Sin embargo, la defensa encabezada por Darío Sujontizky atacó ese punto desde el inicio. El abogado afirmó que ningún testigo pudo identificar con certeza a Molinez realizando esa maniobra y sostuvo que las descripciones aportadas durante el debate no coincidían con las características físicas ni con la vestimenta que llevaba su cliente aquella madrugada.
Mientras tanto, el panorama es muy diferente para Lautaro Agustín González. A diferencia de Molinez, el Tribunal todavía no tomó una decisión sobre su situación procesal y continuará deliberando antes de emitir el fallo definitivo.
La Fiscalía y la querella fueron categóricas al momento de evaluar su conducta. Ambas partes sostuvieron que González formó parte del ataque grupal que terminó con el adolescente gravemente herido y solicitaron que sea declarado culpable por tentativa de homicidio agravada. De acuerdo con la acusación, mientras otro de los involucrados, ya condenado en un juicio abreviado, golpeaba a la víctima con un bloque de hormigón que le provocó una fractura de cráneo, González impidió que otras personas intervinieran para auxiliar al joven.
La querella, representada por el abogado Oscar Pineda, fue incluso más allá y rechazó cualquier intento de presentar lo ocurrido como una simple pelea entre jóvenes. Para el representante de la familia, existió una clara intención de matar. Por otra parte, la defensa de González intentó despegarlo de la agresión principal. Su abogado, Miguel Zeballos Díaz, aseguró que aquella madrugada se produjo una pelea generalizada y negó que hubiera existido un plan coordinado para cometer un homicidio. Según su versión, el acusado mantenía una discusión separada con el primo de la víctima y no intervino en los golpes más violentos.
Lo cierto es que la víctima sufrió una gravísima fractura de cráneo, permaneció internada durante semanas y estuvo al borde de la muerte. Durante el juicio se recordó que la intervención de terceros y del personal de seguridad que trabajaba en la zona fue clave para frenar la agresión y evitar consecuencias todavía más dramáticas.
La causa tuvo originalmente cuatro involucrados. Uno de ellos ya fue condenado a 8 años y 11 meses de prisión mediante un acuerdo abreviado. Otro, que era menor de edad cuando ocurrió el hecho, admitió su participación dentro del sistema penal juvenil.
Ahora todas las miradas están puestas en la resolución final del Tribunal. Mientras Molinez ya recuperó la libertad y sabe que será absuelto por falta de pruebas, González continúa detenido y espera conocer si los jueces harán lugar al pedido de la Fiscalía y la querella para declararlo culpable por el salvaje ataque que dejó a un adolescente peleando por su vida.