Dos cuatreros a caballo sembraron miedo en la zona de bardas entre Mainqué e Ingeniero Huergo: cuando la Policía intentó frenarlos, respondieron a los tiros y se perdieron en la oscuridad con un animal faenado, dejando un rastro de sangre y un mensaje de terror para los puesteros que viven y trabajan en ese territorio. Se hicieron dos allanamientos, se secuestró un arma de fuego, municiones y caballos sin marcas, que serían los utilizados para cometer los robos en los campos de la barda norte.
Todo empezó al caer la tarde del lunes, cuando se encendió la alerta por la presencia de dos jinetes conocidos en el ambiente rural delictivo. No era una recorrida cualquiera. Se movían por senderos de barda, esos que conocen de memoria y que usan para entrar y salir sin dejar huellas fáciles. Por eso, el despliegue fue inmediato: patrullas de la Subcomisaría 66° y la Brigada Rural se ubicaron en puntos estratégicos y vigilancia en accesos clave.
Pero la escena escaló rápido. Ya de noche, en una subida conocida como TGS, un efectivo junto a un puestero escuchó el trote de los caballos. Apenas dio la voz de "Policía", la respuesta fue brutal: los jinetes giraron y abrieron fuego. Tres disparos primero. Después, mientras se alejaban, otros dos tiros más. No fue un susto, fue una huida a sangre fría, disparando para cubrirse.
El silencio que quedó después fue igual de inquietante. En el suelo, las manchas de sangre marcaban el camino. Llevaban un animal recién faenado. Es decir, no solo estaban armados, también estaban en plena faena clandestina cuando fueron sorprendidos.
Con ese escenario, la búsqueda se activó de inmediato. Sin embargo, la noche, la geografía y la ventaja de moverse a caballo jugaron a favor de los fugitivos, que lograron perderse en la barda. Aun así, lo que dejaron atrás alcanzó para avanzar.
Horas más tarde, con orden judicial, la respuesta llegó en forma de allanamientos en Mainqué. En uno de los domicilios, se secuestraron celulares. En otro, el hallazgo fue más pesado: un revólver calibre 22 cargado, municiones y vainas servidas. Todo bajo peritaje. Además, en una chacra aparecieron animales sin marca, lo que obligó a la intervención de Ganadería, que terminó secuestrando varios caballos.