Franco Alí González, el delincuente que apareció baleado y con un nombre falso en el Hospital Zonal de Bariloche tras la sangrienta entradera que terminó con el asesinato del comerciante Miguel “El Turco” Elías, fue imputado por homicidio en ocasión de robo agravado y deberá cumplir prisión preventiva. Para la Fiscalía, integró la banda armada que irrumpió violentamente en la vivienda de la víctima y protagonizó un feroz tiroteo que terminó con el reconocido comerciante muerto y uno de los atacantes herido de bala en el rostro. Por el mismo hecho está detenido Juan Antonio Bonnefoi, un conocidísimo delincuente local.
Qué pasó en la audiencia de formulación de cargos
La audiencia estuvo cargada de tensión y expuso detalles estremecedores del brutal golpe que conmocionó a San Carlos de Bariloche. Frente al juez Juan Pablo Laurence, los fiscales Martín Lozada y Facundo D’Apice reconstruyeron minuto a minuto cómo actuó la banda que llegó decidida a entrar por la fuerza a la casa del dueño de la distribuidora Maranatha.
Según la acusación, fueron al menos cuatro delincuentes los que avanzaron sobre la propiedad ubicada en la esquina de Albarracín y Sarmiento. Primero rompieron el cerco perimetral y después utilizaron un pesado ariete para reventar la puerta de ingreso. Todo ocurrió en cuestión de segundos y en medio de gritos desesperantes. “¿Dónde está el viejo?”, vociferaron los asaltantes mientras irrumpían en la vivienda.
Pero el golpe no salió como esperaban. el comerciante tomó un arma para defenderse y dentro de la cocina se desató una lluvia de disparos. La escena fue dramática. Hubo tiros, corridas y sangre. En medio del enfrentamiento, González recibió un balazo que le destrozó parte del rostro y escapó junto al resto de la banda. Del otro lado quedó la víctima gravemente herida en el abdomen. Minutos más tarde murió en el Sanatorio San Carlos.
Sin embargo, el dato que terminó de cerrar el cerco sobre el acusado apareció horas después del crimen. Cerca de las 23:40, un hombre baleado llegó al Hospital Zonal buscando asistencia urgente. Intentó ocultar su identidad y se presentó como Leonardo Facundo González. Pero la maniobra duró poco. Los policías descubrieron que en realidad se trataba de Franco Alí González, un hombre con antecedentes por delitos similares y además con un pedido de captura vigente en Chubut.
Para los investigadores, la herida de bala fue la pieza clave que terminó hundiendo al sospechoso. De hecho, la Fiscalía sostuvo que no existieron otros enfrentamientos armados esa noche en Bariloche y que todas las pruebas conducen al asalto en la casa del comerciante asesinado.
Además, durante la audiencia se reveló que los investigadores cuentan con registros de cámaras de seguridad de la vivienda, de un lavadero, de una gomería y de vecinos de la zona. Las imágenes permitieron seguir los movimientos de la banda antes y después del ataque. A eso se suman rastros de sangre hallados en distintos sectores y el testimonio clave de la esposa de la víctima, que presenció el horror.
Cuál fue la estrategia de la defensa
La defensa intentó derribar parte de la acusación cuestionando los informes médicos y el acceso a la historia clínica del imputado. También planteó que González acudió al hospital únicamente para salvar su vida y no para incriminarse. Pero el juez Laurence rechazó el pedido y fue contundente al sostener que el secreto médico no puede transformarse en un escudo frente a una investigación por un crimen de semejante gravedad.
Ahora, González será trasladado a la Comisaría 36°, donde permanecerá detenido mientras avanza la causa. La audiencia había sido suspendida días atrás por el delicado estado de salud del acusado, ya que todavía arrastra severas lesiones en uno de sus ojos producto del balazo recibido durante el tiroteo con el comerciante.
En paralelo, la causa sigue avanzando sobre el resto de la banda. Juan Antonio Boneffoi, el otro acusado, ya está alojado en el Penal III de Bariloche y reconoció haber participado del robo. Incluso analiza cerrar un juicio abreviado para intentar reducir su condena. Mientras tanto, la Policía y la Fiscalía continúan buscando a otros dos sospechosos que siguen prófugos.
El pasado viernes, la Policía de Río Negro secuestró un Renault Clio que estaba escondido en un taller de la zona del Alto de la ciudad. Es el vehículo que utilizó parte de la banda para llegar a la vivienda del comerciante y luego escapar. Aún resta el informe de Criminalística sobre los datos encontrados en el interior.