Una mujer víctima de violencia de género logró pedir ayuda mediante un botón antipánico en Bariloche y, gracias a la rápida activación del sistema de emergencia, la Policía llegó a tiempo para ponerla a salvo. Borracho, su ex pareja había ingresado a la vivienda y extremadamente agresivo. Tras un procedimiento urgente, los efectivos lo detuvieron y descubrieron que tenía drogas y dos armas de fuego cargadas.
Todo ocurrió alrededor de las 3 de la madrugada del sábado, cuando se activó una alerta de un botón antipánico y desde el centro de control informaron la situación al 911 RN Emergencias. Del otro lado del sistema había una mujer atravesando una situación crítica. El dispositivo, una de las herramientas de protección destinadas a víctimas de violencia de género, emitió la señal de emergencia y puso en marcha un operativo que involucró a distintos organismos policiales.
De inmediato, la incidencia fue recibida por los operadores, quienes comenzaron a coordinar la respuesta mientras mantenían contacto con la víctima. En esos minutos de enorme tensión, la mujer relató que su ex pareja había ingresado a la vivienda y que se encontraba fuera de control, bajo los efectos del alcohol y con una actitud cada vez más agresiva.
Mientras tanto, los operadores no solo gestionaban la asistencia policial sino que también contenían a la víctima para evitar que la situación escalara aún más. Durante la comunicación, la mujer aportó detalles sobre la apariencia y la vestimenta del agresor, información que fue transmitida en tiempo real a los efectivos de la Comisaría 42° que se dirigían al domicilio.
Pocos minutos después, los uniformados llegaron al lugar y se encontraron con un escenario complejo. La prioridad fue garantizar la integridad física de la mujer, que se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad. Una vez asegurada la víctima, los efectivos identificaron al hombre, de 45 años, quien se mostraba exaltado, agresivo y poco dispuesto a colaborar con la intervención policial.
Sin embargo, la resistencia del sujeto obligó a los policías a reducirlo y trasladarlo a una dependencia policial. Lo que parecía una intervención por violencia de género terminó revelando un cuadro todavía más preocupante. Durante las actuaciones posteriores, los efectivos constataron que el detenido tenía en su poder estupefacientes y dos armas de fuego cargadas. Una de ellas era calibre 22 y contenía seis municiones, mientras que la otra era calibre 32 y tenía cinco proyectiles listos para ser utilizados.
A raíz del hallazgo, fue necesaria la intervención de personal especializado del Gabinete de Criminalística y de la Delegación de Toxicomanía, que trabajaron en el secuestro de los elementos encontrados y en la recolección de evidencias para las investigaciones judiciales.
Finalmente, el hombre quedó detenido y a disposición de la Justicia. En el ámbito provincial se iniciaron actuaciones por atentado y resistencia a la autoridad, mientras que la Justicia Federal tomó intervención por la infracción a la Ley de Estupefacientes.