El caso tiene un dato que llamó especialmente la atención de los jueces: el trabajador era parte del área de Seguridad, había sido capacitado para prevenir incendios y terminó involucrado en una fogata durante una guardia nocturna. Por ese episodio, la Cámara Segunda del Trabajo resolvió excluirlo de la tutela sindical que tenía como delegado gremial.
El hombre se desempeñaba como movilero nocturno y llevaba más de una década trabajando para un country de Bariloche. Su condición de delegado le otorgaba una protección especial, por lo que la empresa necesitaba previamente una resolución judicial para poder avanzar con un despido con causa.
Todo comenzó cuando encontraron restos de una fogata, tierra removida y una botella de vino vacía en un sector boscoso del predio. La empresa inició una investigación, revisó cámaras de seguridad y analizó los movimientos de los vehículos utilizados durante aquella guardia. El trabajador había compartido parte de la recorrida con un supervisor y ambos cambiaron de móvil durante la noche.
La investigación permitió establecer que el supervisor reconoció haber realizado el fuego y sostuvo que lo había apagado correctamente. La empresa también atribuyó participación al delegado y planteó que ambos habían utilizado la fogata para cocinar durante la jornada laboral. Sin embargo, varios de esos detalles no pudieron ser demostrados de manera directa: nadie vio al trabajador encender el fuego, cocinar o consumir alcohol, y tampoco se pudo vincular directamente con él la botella encontrada.
La prueba que terminó pesando fueron las imágenes de las cámaras. Según lo analizado por la Cámara, el delegado fue identificado cuando bajó de uno de los vehículos con un objeto reconocido como una parrilla, que después llevó hasta su automóvil particular. El supervisor, en tanto, descendió del mismo móvil con una pala. Para los jueces, esa secuencia, junto con el reconocimiento del supervisor y otros indicios, permitió acreditar que el trabajador había intervenido conscientemente en el episodio.
La Cámara puso el foco en un aspecto central: no era necesario demostrar que él había encendido personalmente la fogata. Lo que debía establecerse era si había tenido una participación consciente. Y para los jueces, esa participación quedó acreditada. Además, remarcaron que por su función y por la capacitación recibida conocía los riesgos de hacer fuego en un sector boscoso y tenía la obligación de comunicar cualquier situación que pudiera poner en peligro la seguridad del predio.
Con ese argumento, la Justicia hizo lugar al pedido de la empresa y lo excluyó de la tutela sindical, aunque el fallo no implica por sí mismo el despido. Ahora la compañía queda habilitada para avanzar con el despido con causa que había solicitado. La resolución, además, todavía no está firme y puede ser apelada, mientras que los jueces remarcaron que la protección sindical ampara el ejercicio de la representación gremial, pero no elimina las obligaciones laborales del trabajador.