Un hombre de Bariloche fue condenado a siete años de prisión efectiva luego de admitir una serie de hechos violentos que incluyeron ataques con cuchillo, amenazas con armas de fuego, un robo en un comercio y episodios de violencia de género, en una escalada delictiva que se extendió entre octubre de 2025 y febrero de 2026.
La pena se resolvió mediante un juicio abreviado, en el que se unificó una condena de cuatro años por los hechos recientes con otra de tres años dictada en agosto de 2025, cuya condicionalidad fue revocada tras comprobarse nuevos delitos. El resultado: una única pena de cumplimiento efectivo.
El prontuario que expuso la fiscalía es contundente. El primero de los episodios ocurrió en octubre, cuando el imputado atacó con un cuchillo a dos personas dentro de una vivienda, provocándoles lesiones. Lejos de detenerse, en enero interceptó a un adolescente en la vía pública y lo amenazó con un arma de fuego, generando una situación de alto riesgo.
Pero la secuencia siguió escalando. El 4 de febrero, en horario nocturno, protagonizó un robo en una despensa del barrio Frutillar. Según la acusación, tomó mercadería y, al ser enfrentado por la empleada, la intimidó exhibiendo un arma de fuego. Un hecho que terminó de consolidar el cuadro de violencia sostenida.
A los pocos días, el escenario se trasladó al ámbito más grave: la violencia de género. El imputado se presentó en un lugar donde estaba su expareja, pese a tener una prohibición de acercamiento vigente, y la amenazó de muerte, incumpliendo una orden judicial. Esa conducta derivó en su detención y en la imposición de prisión preventiva.
La causa reunió múltiples calificaciones legales: lesiones leves, amenazas calificadas por el uso de arma de fuego, robo agravado, aunque no se pudo acreditar la aptitud de disparo del arma y amenazas en concurso con desobediencia judicial.
Durante la audiencia, la Defensa Pública no objetó el acuerdo tras analizar la evidencia acumulada en los distintos legajos. El imputado reconoció su responsabilidad, aceptó la pena y consintió la unificación con la condena anterior.
El tribunal valoró el conjunto probatorio, el reconocimiento de los hechos y la legalidad del proceso. Con ese respaldo, homologó el juicio abreviado, impuso la pena de cuatro años por los nuevos delitos, revocó la condicionalidad de la condena previa y unificó ambas en una pena única de siete años de prisión efectiva. Desde ese momento, el condenado comenzó a cumplir la pena.