Vivía en Bariloche como un vecino más, pero detrás de esa rutina escondía un pasado oscuro: un ciudadano húngaro de 42 años, acusado de secuestro, fraude y falsificación de documentos en Europa, fue finalmente detenido por la Policía Federal y extraditado a su país tras más de una década prófugo.
El caso sacude por donde se lo mire. Según confirmaron fuentes oficiales, el hombre tenía un pedido de captura internacional vigente por un hecho ocurrido en 2011 en la ciudad húngara de Mozonmagyarovar. Allí, junto a otros dos cómplices, protagonizaron un episodio brutal: atacaron a una persona por una deuda económica y la mantuvieron cautiva contra su voluntad. La víctima logró escapar de esa pesadilla gracias a la intervención de un vecino y pudo radicar la denuncia que inició todo.
Pero lo más inquietante vino después. Porque, mientras la causa avanzaba en Europa, el sospechoso desapareció del radar judicial y logró salir de su país. Durante años, su paradero fue un misterio. Hasta que una investigación silenciosa, pero sostenida, empezó a reconstruir su recorrido y lo ubicó nada menos que en Bariloche.
En ese punto, la maquinaria internacional se puso en marcha. A través de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones, la Policía Federal recibió el pedido de colaboración y activó un operativo en la ciudad cordillerana. Con el respaldo de la Dirección Nacional de Migraciones, se confirmó que el prófugo efectivamente residía allí.
A partir de entonces, comenzó un trabajo fino, casi quirúrgico. Los investigadores montaron vigilancias en distintos puntos, pero especialmente en las inmediaciones de la Fundación Cultural San Esteban, un espacio vinculado a la comunidad húngara que el sospechoso frecuentaba. Durante varios días, siguieron sus movimientos, registraron rutinas y esperaron el momento justo.
Y ese momento llegó. Finalmente, el hombre fue interceptado en la calle Escritores Argentinos al 200. Sin margen para escapar, quedó detenido y a disposición de la Justicia, cerrando así un capítulo que llevaba más de diez años abierto.
En las últimas horas, el detenido fue trasladado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde fue entregado a una comisión de Interpol Budapest. Desde allí, emprendió el regreso a Hungría, donde deberá enfrentar los cargos que lo mantuvieron prófugo durante más de una década.