El ladrón chileno Pedro Sebastián Montiel Vera fue condenado a cuatro meses de prisión en un juicio abreviado, pero la Justicia rionegrina no dudó: ordenó su inmediata expulsión de la Argentina y la prohibición permanente de reingreso. El hombre de 34 años fue detenido a fines de enero, tras el robo de las valijas de una pareja de influencers porteña, que hizo viral la noticia. La persecución por el centro de Bariloche y la rápida aparición de la Policía de Río Negro fue determinante para su detención.
El caso se remonta al 27 de enero, cuando Montiel Vera, de 34 años, violentó la puerta de un Fiat Cronos de alquiler estacionado en pleno centro de la ciudad, en Onelli y Gallardo, y robó dos valijas y una mochila. Las pertenencias eran de una pareja de turistas porteños, reconocidos influencers, que tras la detención del delincuente, hicieron una publicación en la que difundieron lo que les pasó. En redes sociales relataron en primera persona la persecución durante varias cuadras, hasta la detención. En pocos minutos lograron que la noticia se volviera viral.
La Policía provincial actuó con rapidez y lo detuvo a pocas cuadras del lugar del hecho, dentro de una casa, donde se había escondido, en Elflein y Otto Goedecke. El proceso judicial avanzó velozmente y, en una audiencia realizada hoy, se dictó la condena de 4 meses de prisión condicional. Sin embargo, al tratarse de un ciudadano extranjero, el juez José Bernardo Campana dispuso una sanción mucho más dura: la expulsión inmediata y definitiva del país.
Con la coordinación de Migraciones y el despliegue de Gendarmería Nacional, el traslado se realizó bajo estrictas medidas de seguridad. El móvil oficial llegó cerca de las 13.30 a la Comisaría 2°, frente al Centro Cívico, en pocos minutos los efectivos de la Policía de Río Negro entregaron a Vera Montiel al personal de Gendarmería a cargo del traslado. Por norma, le colocaron un chaleco antibalas y un barbijo, antes de subirlo a la camioneta oficial que esperaba estacionada en doble fila ante la vista de todos los turistas.
Este desenlace marca un precedente claro y refuerza la idea de que la Justicia y las fuerzas de seguridad trabajan de manera coordinada para proteger a la ciudad y preservar su imagen como destino turístico seguro.