Lo que comenzó como una operación comercial habitual terminó en un fallo judicial con sabor amargo para un comerciante de Cervantes. Un hombre compró cuarenta packs de cerveza para su negocio, recibió toda la mercadería, pero jamás pagó un solo peso. Ahora, el Juzgado de Paz ordenó que salde la deuda junto con los intereses acumulados tras meses de incumplimiento.
Según consta en el expediente, la empresa proveedora entregó distintos packs de cerveza marca Blest en el marco de una transacción comercial entre comerciantes. No se trataba de una compra doméstica ni de consumo personal: la mercadería estaba destinada al circuito comercial del negocio del demandado.
La firma aseguró que la operación quedó registrada en una factura formal y que, pese a los reiterados reclamos, nunca logró cobrar. Con el correr del tiempo y ante la falta total de respuesta, decidió avanzar judicialmente mediante una demanda de menor cuantía para recuperar el dinero adeudado.
El caso tuvo un recorrido particular. Primero se inició en Roca, pero luego pasó al Juzgado de Paz de Cervantes al entenderse que tanto el contrato como el cumplimiento de la obligación estaban vinculados con esa localidad. Allí finalmente se fijó la audiencia clave para resolver el conflicto.
Pero el comerciante demandado ni siquiera se presentó. Tampoco justificó su ausencia. Esa situación terminó siendo determinante: el juez consideró reconocidos los hechos planteados por la empresa y dio por acreditado que las cuarenta cajas de cerveza fueron efectivamente entregadas y nunca abonadas.
Finalmente, el juzgado ordenó el pago del capital reclamado más intereses, aunque aclaró que la capitalización será limitada y controlada en la etapa de liquidación. Así, un negocio que parecía rutinario terminó convirtiéndose en un caso judicial que dejó una advertencia clara: ni siquiera cuarenta packs de cerveza pueden quedar “fiados” para siempre.