Un conductor neuquino de 28 años, que manejaba borracho y sin patente, fue imputado por resistencia a la autoridad tras protagonizar una peligrosa persecución en Cipolletti. La justicia le formuló cargos y dispuso que se presente cada diez días en una comisaría hasta el juicio. El episodio, que quedó registrado por las cámaras del 911, pudo haber terminado en una tragedia.
La historia comenzó un domingo a las 7:08 de la mañana, cuando personal del Cuerpo de Seguridad Vial detectó una camioneta Chevrolet S10 gris sin chapa patente en la Ruta 22. Lo que parecía un control rutinario se transformó en segundos en una escena de película: el conductor, al advertir la presencia policial, aceleró y escapó.
Pero lo peor estaba por venir. En su huida, el joven se metió en contramano en la rotonda que conecta las rutas 22 y 151, uno de los cruces más transitados del Alto Valle. Allí, casi atropella a un ciclista que circulaba por el lugar. La maniobra encendió todas las alarmas: no solo desobedecía a la Policía, sino que ponía en riesgo la vida de terceros.
Mientras tanto, el patrullero iniciaba la persecución y el Centro de Monitoreo del 911 seguía cada movimiento en tiempo real. Las cámaras urbanas captaron la camioneta zigzagueando a gran velocidad, escapando por la Ruta 151 hacia Cinco Saltos. El relato minuto a minuto mostraba cómo la fuga se volvía cada vez más peligrosa, con el conductor ignorando las órdenes de detenerse.
Finalmente, tras varios kilómetros de tensión, el vehículo fue interceptado a la altura del kilómetro 6,5. Allí se confirmó lo que muchos sospechaban: el hombre estaba borracho. El test de alcoholemia lo dejó en evidencia, sumando un dato clave a la escena que había puesto en vilo a toda la región.
La Fiscalía lo acusó de resistencia a la autoridad, en carácter de autor, y la jueza de Garantías habilitó la investigación penal preparatoria por cuatro meses. Como medida cautelar, el imputado deberá presentarse cada diez días en una comisaría de Neuquén, donde reside, hasta que se realice el juicio.