Matías Adrián Rojas, uno de los imputados por el violento asalto al empresario frutícola Américo Gómez en Allen, decidió hablar ante la Justicia y reconoció haber sido el autor del ataque. Sin embargo, su declaración tuvo otro objetivo: aseguró que actuó solo, intentó despegar a su esposa, Karen Peralta, de cualquier participación y dijo que la encerró en el baño mientras golpeaba y ataba al empresario. También reconoció haberse llevado apenas $5 millones, una cifra muy inferior a los cerca de $90 millones denunciados por la víctima. La Justicia decidió prorrogar la prisión preventiva.
La confesión introduce un nuevo capítulo en una investigación que comenzó después de uno de los robos más violentos registrados en Allen. Pero también deja al descubierto una contradicción que atraviesa toda la causa: Rojas ahora se hace cargo del asalto y sostiene que su mujer no tuvo nada que ver, aunque ella también está imputada y trabajaba como personal de limpieza en la vivienda y los salones de fiesta del empresario.
Ese vínculo laboral es uno de los datos centrales para entender por qué la investigación puso la lupa sobre Peralta. La mujer conocía la casa y tenía una relación con Gómez, circunstancias que alimentaron la hipótesis de que el golpe pudo haber contado con información previa. La sospecha era que alguien conocía los movimientos del empresario y podía haber facilitado el ingreso del delincuente.
Sin embargo, Rojas ofreció una reconstrucción muy diferente. Según su declaración, ingresó encapuchado, sorprendió al empresario, lo golpeó, lo ató y se apoderó del dinero. En ese relato, su esposa no habría participado de ninguna maniobra ni habría tenido conocimiento de lo que estaba por suceder. Incluso aseguró que la encerró en el baño para evitar que interviniera mientras cometía el robo.
La explicación no es un detalle menor. En abril, cuando se conocieron las primeras circunstancias del asalto, se había informado que el delincuente también había encerrado en un baño a la empleada que estaba en la vivienda cuando se produjo el ataque. Ahora, el acusado sostiene que su esposa también quedó apartada de la escena de esa manera. La Justicia deberá determinar si esa versión se sostiene frente a los elementos reunidos durante la investigación.
Un golpe millonario y dos detenidos
El caso estalló el 7 de abril, cuando Gómez fue víctima de un brutal asalto en su propia casa. Un hombre encapuchado irrumpió en la propiedad, lo atacó con la culata de un arma, lo redujo y escapó con una fortuna. La denuncia inicial hablaba de cerca de $90 millones, además de dólares y otros objetos de valor.
Dos días después, la investigación avanzó con allanamientos y las detenciones de Rojas y Peralta. Durante los procedimientos se encontraron más de $2,7 millones, teléfonos celulares nuevos, ropa, zapatillas y otros artículos que habían sido adquiridos después del robo. También apareció una billetera que el empresario reconoció como propia.
Esos elementos fueron parte del escenario que complicó a la pareja y alimentó la hipótesis de un asalto que no habría sido improvisado. La relación de Peralta con el empresario, su trabajo en la vivienda y el conocimiento que podía tener de sus movimientos se convirtieron en aspectos relevantes para los investigadores.
Ahora, siete meses después, Rojas intenta cambiar esa reconstrucción. Su confesión lo ubica como único responsable material del ataque, pero no resuelve automáticamente la situación de su esposa. La declaración de un imputado no alcanza por sí sola para desarmar la acusación contra otra persona, especialmente cuando existen elementos que deberán ser confrontados con su nueva versión.
Los millones que no aparecen en su relato
Pero hay otro punto que promete generar interrogantes. Mientras la denuncia original superaba los $90 millones, Rojas dijo que se llevó solamente $5 millones. La diferencia es enorme y deja una pregunta inevitable: ¿qué pasó con el resto del dinero y los objetos de valor que el empresario aseguró que le habían robado?
La confesión tampoco despeja por sí misma el destino de los dólares ni de los demás elementos denunciados. La cifra que reconoció el acusado deberá ser contrastada con la declaración de Gómez y las pruebas incorporadas al expediente.
Por ahora, la situación judicial de los dos imputados permanece sin cambios. Peralta no fue desvinculada de la causa y la confesión de su marido tampoco cerró la investigación. Además de extenderse la prisión preventiva.