El empleado de un kiosco de Catriel vivió momentos de terror durante la madrugada cuando un delincuente ingresó al comercio simulando tener un arma de fuego, lo obligó a entregar la recaudación y escapó con el botín. Sin embargo, todo cambió pocos segundos después: la víctima descubrió que el supuesto revólver usado en el asalto era en realidad un picaporte encintado con un tubo, salió a perseguirlo, logró reducirlo a metros del local y lo mantuvo inmovilizado hasta que llegó personal de la Comisaría Novena.
El insólito asalto ocurrió alrededor de las 4:45 en el kiosco Renacer, ubicado sobre avenida San Martín al 89, en pleno centro de Catriel. Allí se encontraba trabajando un joven de 22 años, cuando un hombre ingresó al local y comenzó a exigirle el dinero de la caja.
Según se pudo reconstruir a partir de las imágenes de las cámaras de seguridad y de la declaración de la víctima, el sospechoso mantenía uno de sus brazos oculto entre las prendas para hacer creer que portaba un arma. La maniobra surtió efecto. Ante el temor de ser atacado, el empleado no opuso resistencia y entregó el efectivo que había en la caja registradora.
Las grabaciones muestran cómo el ladrón tomó el dinero y abandonó rápidamente el comercio. Pero cuando ya se alejaba del lugar, el trabajador observó un detalle que cambió por completo la situación. Lo que parecía una pistola no era más que un picaporte envuelto con cinta adhesiva y unido a un tubo para darle apariencia de arma.
Fue entonces cuando el miedo se transformó en reacción. Al comprender que había sido víctima de un engaño, el joven salió detrás del delincuente y logró interceptarlo a escasos metros del kiosco. La situación derivó en un forcejeo en plena vía pública hasta que finalmente consiguió reducirlo.
Mientras tanto, algunos vecinos y trabajadores de la zona colaboraron para evitar que escapara. Minutos después arribó un móvil de la Comisaría 9° de Catriel, cuyos efectivos encontraron al sospechoso ya inmovilizado sobre la vereda.
El detenido fue identificado como Ángel Gastón Costa, de 37 años. Durante la requisa personal realizada por la Policía se recuperó el dinero sustraído, un total de 26.330 pesos, distribuido en billetes de distintas denominaciones.
Además, los uniformados secuestraron el improvisado elemento utilizado para cometer el robo y preservaron las grabaciones de las cámaras de seguridad, material que será clave para la causa judicial. También intervino personal especializado para recolectar imágenes de cámaras ubicadas en las inmediaciones del comercio.