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Crimen del barrio Villarino: se entregó un segundo involucrado en el asesinato de Agustín Flores

Juan Valentín Quidel era buscado desde la madrugada del 26 de junio cuando asesinaron a Agustín Flores. Por el hecho ya está detenido Marcelo Miguelez. Ambos planificaron atacar a un grupo de personas con las que tenían una rivalidad en la disputa por la venta de drogas.

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Miércoles, 08 de julio de 2026 a las 17:32
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Agustín Flores recibió un disparo en la cabeza, los peritos encontraron al menos 15 vainas servidas en el lugar

La investigación por el crimen de Agustín Flores dio un paso clave este martes con la detención del segundo sospechoso. Juan Valentín Quidel se entregó acompañado por su abogado y fue acusado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego quedó detenido con prisión preventiva. Para la fiscalía, actuó junto a Marcelo Fernando Miguelez en el feroz ataque ocurrido durante la madrugada del 26 de junio en la esquina de Jorge Newbery y Antonio Turrín, en el barrio Villarino, donde una ráfaga de al menos 15 disparos terminó con la vida del joven de 20 años.

Con esta resolución, los investigadores consideran que los dos protagonistas del ataque ya están tras las rejas. Miguelez había sido detenido días después del homicidio y continúa con prisión preventiva. Se trata del hermano menor de Gonzalo Miguelez, conocido por haber liderado la barra brava Los Innombrables de Cipolletti, condenado por el violento asalto a una distribuidora de cigarrillos y actualmente preso en la provincia de Buenos Aires por una serie de robos con una banda de boqueteros.

Según la reconstrucción presentada por los fiscales Diego Vázquez y Santiago Márquez Gauna, ambos imputados llegaron al lugar en una moto durante la madrugada. La acusación sostiene que descendieron del rodado tras acordar previamente la distribución de sus funciones y avanzaron hacia el grupo de jóvenes que se encontraba reunido en la esquina. Allí comenzó la balacera. Uno de ellos efectuó al menos 15 disparos con una pistola calibre 9 milímetros, mientras el otro colaboró en la ejecución del plan y en la posterior fuga.

En medio del caos, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Agustín Flores. Sus familiares lo trasladaron de urgencia al hospital, pero la gravedad de la lesión hizo imposible salvarle la vida. La escena del crimen dejó además unas 15 vainas servidas, una postal que reflejó la violencia con la que actuaron los atacantes.

La acusación fiscal no se apoya únicamente en testimonios. Los investigadores incorporaron declaraciones de familiares, allegados y testigos presenciales, informes del Cuerpo de Investigaciones Judiciales, pericias del Gabinete de Criminalística, actuaciones policiales, resultados de allanamientos, documentación médica y el informe preliminar de la autopsia. Ese conjunto de pruebas fue considerado suficiente por la jueza de garantías Agustina Bagniole para habilitar formalmente la investigación y ordenar que Quidel permanezca detenido, el mismo plazo fijado para la investigación preparatoria.

Un dato que también llamó la atención durante la audiencia fue la postura de la defensa. El abogado Iván Chelia no objetó ni la formulación de cargos ni la prisión preventiva. Solo adelantó que trabaja en una teoría del caso diferente y pidió que su asistido sea alojado en una unidad penitenciaria fuera de Cipolletti.

Mientras tanto, detrás del expediente comienza a asomar un contexto de violencia que los investigadores siguen de cerca. Juan Valentín Quidel tiene vínculo familiar con Luciano Joaquín Quidel, el joven fusilado en febrero del año pasado en el barrio 1200 Viviendas. Aunque la fiscalía no atribuyó oficialmente el homicidio de Agustín Flores a una represalia por aquel crimen, y surge como trasfondo la venta de droga.

 

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