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Crimen de Mario Forquera: uno de los imputados presentó un certificado de discapacidad para obtener domiciliaria

Hay tres detenidos con prisión preventiva por seis meses. En este caso, el juez rechazó el pedido ya que considera que puede contactarse con testigos o personas vinculadas a la causa.

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El cuerpo fue hallado un mes después de haber sido golpeado y tirado en un corral.

El juez Luciano Hermosilla rechazó en una audiencia este jueves la prisión domiciliaria para uno de los imputados por el homicidio de Mario Forquera, ocurrido entre el 4 y 5 de julio en un predio de Parque Industrial de Senillosa.

La domiciliaria había sido solicitada por la defensa de uno de los imputados en la causa por el homicidio doblemente agravado por ensañamiento y alevosía de Mario Forquera.

Tres personas se encuentran con prisión preventiva desde el 13 de agosto, momento en que se realizó la formulación de cargos.

El planteo de la defensa

La defensa del acusado no cuestionó los riesgos procesales de entorpecimiento y de fuga, pero ofreció la vivienda de la madre del imputado como un lugar idóneo para continuar detenido mientras avanza la investigación.

Un certificado por discapacidad y la situación de hacinamiento en la comisaría, donde varias noches debió dormir en el suelo, fueron el fundamento para pedir la medida. Además la defensa presentó un informe de la OPTIC indicando que el lugar es apto para la colocación de una tobillera electrónica.

La resolución del juez

El juez de garantías Luciano Hermosilla rechazó el pedido de la defensa, por considerar que una detención domiciliaria no neutraliza el riesgo procesal, ya que el imputado puede conectarse por diversos modos con testigos y personas vinculadas a la causa.

Además diversas acciones llevadas a cabo luego del hecho para evadir la justicia son indicios que sustentan el riesgo de fuga y de entorpecimiento.

El caso del crimen de Forquera

El homicidio fue entre el 4 y el 5 de julio, aunque el cuerpo fue encontrado el 3 de agosto, a unos 340 metros de las casillas existentes en el lugar. Según la teoría del caso, Forquera se encontraba en el predio junto al propietario, identificado como R.J.C., y los otros dos imputados, D.A.Z. y D.E.D.L., además de otro hombre.

De acuerdo con la acusación, todos consumían bebidas alcohólicas y estupefacientes. En ese contexto comenzó una discusión entre Forquera y R.J.C., quien acusó a la víctima de haberle robado un taladro. La discusión, según la fiscalía, rápidamente pasó a la violencia. R.J.C. y D.A.Z. comenzaron a golpear a Forquera hasta reducirlo.

Según describió Inaudi ante el juez de garantías Luciano Hermosilla, los atacantes desnudaron a la víctima y le quitaron su teléfono celular. 

Luego continuaron golpeándolo y lo amenazaron con un arma de fuego. La fiscal sostuvo que llegaron a colocarle una escopeta en la boca y que posteriormente le provocaron múltiples heridas con dos armas blancas diferentes.

El propietario fue identificado como R.J.C, los dos imputados son D.A.Z y D.E.D.L. Según la acusación, todos consumían bebidas alcohólicas y estupefacientes. Fue en ese contexto que discutieron, acusaron a la víctima de robarle un taladro y escaló hasta la violencia.

Después de golpearlo lo llevaron a los chanchos

Con Forquera gravemente herido, los tres imputados habrían actuado en conjunto para trasladarlo hasta el sector de corrales del predio. La acusación sostiene que lo arrastraron hasta uno de los chiqueros y que, atado de pies, lo arrojaron dentro del lugar.

De acuerdo con la reconstrucción presentada por el MPF, los hombres impidieron que el otro varón que se encontraba en el predio pudiera auxiliarlo. Sin embargo, Forquera consiguió escapar del corral.

Herido y después de haber atravesado la brutal agresión, logró salir del sector de los cerdos y comenzó a desplazarse por el interior del predio.

La víctima no logró sobrevivir a las heridas. Su cuerpo fue encontrado el 3 de agosto, casi un mes después del episodio, entre retamas y alpatacos. Estaba aproximadamente a 340 metros de las casillas ubicadas dentro del predio.

La fiscalía acusó a los tres hombres como coautores de un homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. La alevosía refiere, en este caso, a las circunstancias que habrían colocado a la víctima en una situación de indefensión frente a sus agresores, mientras que el ensañamiento se vincula con el modo particularmente cruel en que, según la acusación, fue atacado.

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