Un hombre de 27 años cruzó desde Neuquén hacia Cipolletti como cualquier otro día, pero el regreso terminó de la peor manera. Cuando volvía por el sector de los puentes que unen ambas ciudades, la Policía de Río Negro interceptó el auto en un control vial tras una alerta emitida por las cámaras inteligentes del 911. El vehículo tenía un pedido de secuestro vigente desde hacía casi dos años y terminó retenido por orden judicial.
Todo comenzó ayer, cerca del mediodía, cuando uno de los lectores automáticos de patentes (LPR) instalados en un punto estratégico de Cipolletti detectó el paso de un Volkswagen Gol Trend blanco. En cuestión de segundos, el sistema cruzó la información con las bases de datos disponibles y encendió la alarma: el dominio registraba un pedido de secuestro vigente solicitado por un juzgado de Neuquén.
A partir de esa detección, los operadores del 911 dieron aviso al personal que se encontraba realizando tareas preventivas en la ciudad. La coordinación fue inmediata y permitió seguir el recorrido del vehículo hasta que llegó a un control de Seguridad Vial ubicado sobre el acceso hacia los puentes carreteros.
Fue allí donde la historia dio un giro inesperado. Los efectivos identificaron al conductor, un joven neuquino de 27 años, y confirmaron que el automóvil era el mismo que había sido marcado por el sistema de reconocimiento de patentes. Tras las verificaciones de rigor, le notificaron el inicio de las actuaciones judiciales y procedieron al secuestro del rodado.
La medida no estuvo relacionada con un robo ni con otro delito penal. Según la información oficial, el pedido de secuestro había sido emitido en agosto de 2024 por un juzgado civil de Neuquén, en el marco de una causa por ejecución de honorarios. Sin embargo, la orden seguía vigente y debía cumplirse apenas el vehículo fuera localizado.