La angustia crece en Cipolletti con el paso de las horas y la desaparición de Jeremías Valenzuela ya moviliza a policías, perros rastreadores, prefectos y hasta buzos que recorren sectores del río Neuquén y el río Negro en busca de algún rastro del joven de 28 años, que fue visto por última vez el jueves pasado en una situación desesperante.
Según trascendió, todo ocurrió cerca de las 7 de la mañana en el barrio 10 de Enero, detrás del casino cipoleño. En ese momento, el joven habría salido corriendo hacia la zona de chacras en un fuerte estado de exaltación que, de acuerdo a las primeras hipótesis, podría estar relacionado con una situación de consumo problemático.
Desde entonces, no volvió a ser visto y el operativo de búsqueda no dejó de crecer. Con el correr de los días, las autoridades ampliaron los rastrillajes hacia distintos sectores rurales y zonas cercanas a los puentes carreteros, donde ahora se concentra gran parte del despliegue policial.
Además, efectivos de la Policía de Río Negro trabajan junto al grupo especial de canes y personal de Prefectura Naval Argentina. Incluso, durante las últimas horas se sumaron buzos para recorrer áreas de los ríos Neuquén y Negro, mientras se intenta descartar cualquier hipótesis sobre el paradero del joven.
En paralelo, investigadores mantienen entrevistas con familiares, vecinos y allegados para reconstruir las últimas horas antes de la desaparición. La preocupación crece porque Jeremías desapareció sin dejar rastros y las horas siguen pasando.
Para reportar información los vecionos pueden llamar al 911 o ir a la unidad policial más cercana.